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Gafas de cerca

Tacho Rufino

jirufino@grupojoly.com

La virtud amarilla

Asia ha dado en esta crisis una lección incontestable al mundo occidental posindustrial, y también al mediterráneo

Agotadas, por empacho, la guasa y la euforia en red -benditos días de inconsciencia-, el lento discurrir de los días ha dado paso a la sensatez, a una suerte de mayor compromiso y conciencia. A un creciente temor, aunque la mayoría de nosotros no acabamos de digerir las cifras brutales de muertos por coronavirus. Muy por detrás en este proceso de conocimiento, según oigo ahora en la radio, van los habitantes de urbes y profundidades de Estados Unidos, que desoyen las indicaciones gubernativas sobre la urgencia de recluirse, y lo hacen con arrogancia propia de born in the USA (disculpe Bruce Springsteen que abuse de su canción, cuyo mensaje nada tiene que ver con prepotencias gringas). Esta actitud tiene que ver con los valores individualistas y capitalistas, con el "hombre hecho a sí mismo" y hasta con el en Dios confiamos del billete de un dólar, propuestas morales que tanta gloria cultural y material han dado a EEUU -y a mí, puestos a testimoniar- por estar basados en la libertad individual y creadora. Pero que no valen a unas malas, como estas malas que vivimos. Hay alternativas que mojan la oreja a una forma de vida que quizá debe abandonar héroes individuales y transitar hacia los colectivos.

Asia ha dado en esta crisis una lección incontestable al mundo occidental posindustrial o hiperfinanciero, y también al mediterráneo. No se trata -no trato- de apelar al comunismo, y mucho menos al comunismo oficial de aquí, España, cuyo principal líder, Iglesias, se pasa por el forro del progresismo toda orden -su propia orden, en el fondo- sobre lo que se puede y no se puede hacer, como el neumólogo que te prohíbe fumar con dos uñas amarilleadas y un paquete de cigarrillos enseñando por la bata. Se trata de mirar los datos de gestión -prevención, organización, control e intervención de la emergencia- de China, Corea del Sur o Japón. Como muestra, les animo a buscar una entrevista de la BBC a la ministra de Exteriores de Corea, Kahn Kyung-wha. Impresiona, causa envidia, y mejor no comparar. Da claves del ataque invisible que será periódico una vez pasada esta piedra de toque. El mundo debe evolucionar hacia una mayor fuerza de lo público y defensa de las cosas esenciales de la gente. De manera preventiva, para defender la economía de mercado, que no será la misma ya. La fase siguiente de esta situación es descubrir, no sin zozobra, que estas crisis sanitarias serán recurrentes. Y que con autosuficiencia individualista y héroes a lo Mel Gibson el propio sistema se irá al puesto más alto del palo mayor. O sea, al carajo.

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