En tránsito

El síndrome Nadal

El odio y el desprecio a Rafa Nadal es algo inaudito que sólo puede ocurrir en ese extraño país que llamamos España

Probablemente ya nos hemos olvidado del triunfo -el decimocuarto- de Rafa Nadal en Roland Garros. Cuando ganó por primera vez en París, mi hijo era un niño que apenas entendía lo que estaba viendo. Ahora me explica los partidos con los conocimientos técnicos de un aficionado casi veterano. Pero lo más curioso de todo es que cada vez que Rafa Nadal vuelve a ganar un torneo del Grand Slam, enseguida se desatan las críticas salvajes contra él. Es algo inaudito que sólo puede ocurrir en ese extraño país que llamamos España. En cualquier otro lugar del mundo, un personaje como Nadal sería querido y admirado por toda la población. En cambio, en España hay miles de personas -mejor dicho, cientos de miles de personas- que lo odian y lo desprecian. ¿Cómo es eso posible?

En Mallorca, sus vecinos independentistas de Manacor -cada vez más numerosos- lo detestan por ser "españolista" y "monárquico" (un crimen que ellos consideran digno de ser castigado con el destierro perpetuo). Y para una gran parte de la izquierda posmoderna -esa izquierda woke que se ríe del esfuerzo y desprecia el mérito y se opone a todo lo que signifique tenacidad y constancia y lucha-, Rafa Nadal representa los valores más abominables que puedan habitar en el espíritu humano. Para esa izquierda, Nadal no es más que un tipo con suerte que vive rodeado de privilegios y que encima es un defraudador fiscal, aunque está más que probado que paga sus impuestos en España. Pero todo eso da igual. Lo importantes es denigrarlo y ensuciarlo todo lo que se pueda.

Sería interesante que los psiquiatras estudiaran ese curioso trastorno mental. ¿De dónde sale tanto odio y tanto rencor? ¿Y por qué cuesta tanto admirar a alguien que se comporta de una forma tan luminosa? No lo sabemos. Por eso sería conveniente que la guía de los trastornos mentales que establece la Organización Mundial de la Salud (la famosa CIE-10) introdujera una nueva dolencia, por lo general incurable, y que sólo afecta a determinados habitantes del "Estado Español" (como lo llaman ellos): "el síndrome del odio a Rafa Nadal". Lo que no sé es si habría que englobarla entre los "trastornos orgánicos de la personalidad" o bien en el apartado de los "síndromes postencefalíticos". ¿O tal vez en el "trastorno psicótico agudo con predominio de ideas delirantes"? Ustedes mismos.

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