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Un siglo y tres meses sin tren

El 21 de enero de 1919 el Senado español aprobaba la obra de un ferrocarril de ancho europeo que uniera Algeciras con la frontera francesa. En 2018 tenemos un tren rana

Obras en la Algeciras-Bobadilla Obras en la Algeciras-Bobadilla

Obras en la Algeciras-Bobadilla / Jorge del Águila (San Roque)

Dice un refrán español que a perro flaco todo se le vuelven pulgas. En nuestro caso, en nuestro tren, las pulgas han superado con creces al perro.

Difícilmente habrá en España un punto más descuidado en los medios de comunicación que Algeciras siendo, paradójicamente, tan importante por su posición estratégica. Es una frase, no por repetida y aceptada, menos cierta. Sin embargo, estas palabras no son nuestras. Las escribió el señor Pascual Madoz en su Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España, en el año 1850. Si, amigo lector, ha visto bien el año, 1850.

Ya en la incipiente democracia española del siglo XIX se sabía de la importancia estratégica de Algeciras y, tras la puesta en servicio del ferrocarril aún vigente en 1890, seguía identificándose esta zona como lugar crítico para el desarrollo del país. Y sigue siéndolo.

El objetivo es un ferrocarril de ancho europeo, electrificado, de doble vía y que una Algeciras con la frontera francesa. El objetivo es un ferrocarril útil, que ponga al mayor valor añadido de España, el Estrecho de Gibraltar, por donde pasan 120.000 barcos al año, en el centro del mapa y no en un extremo.

Un ferrocarril de ancho europeo, electrificado, de doble vía entre Algeciras y la frontera francesa, tal como se aprobó por el Senado en la sesión del 21 de enero de 1919. De nuevo ha visto usted bien, amigo lector, 21 de enero de 1919. En breve tendremos 100 años de espera.

Desde entonces la línea férrea ha sido objeto de ocho planes de reforma hasta que en 2013, fue declarada por la Unión Europea como el único tramo con doble prioridad de toda la red ferroviaria española.

"No es cuestión de agravios comparativos. No es que queramos ser más que nadie. Es una cuestión de oportunidades perdidas"

Grandes promesas, todas incumplidas. La realidad es la que es que a los continuos retrasos se añade una degradación del proyecto previsto donde se olvida el nuevo trazado y el ancho europeo se deja para otro momento. Para rematar, las lamentables lluvias que se han producido en el interior de la provincia de Málaga han afectado de lleno a nuestro olvidado tren. Ha quedado herido. Y, según nos cuentan, tardará unos tres meses en poder recuperarse de sus heridas. Ahora no es que no tengamos un tren electrificado, ni de ancho europeo, ni de doble vía. Ahora, simplemente, no tenemos tren.

Se da la paradoja de que el mayor puerto de Sur de Europa, único capaz de garantizar el tránsito eficiente con África y ruta por donde pasan cientos de miles de barcos, no tiene conexión por ferrocarril. Nuestros hermanos del levante se quejan porque no tienen en condiciones su cuarta conexión por ferrocarril (reclaman la conexión directa con Teruel – Zaragoza, cuando ya tienen conexión con Madrid, con Barcelona y con Alicante). Nuestros hermanos catalanes reclaman inversiones en ferrocarril para mejorar sus tres conexiones existentes (Madrid – Zaragoza, Valencia, Francia). Nosotros, liderando el tráfico portuario, tenemos que montar un plan para pasar el ferrocarril al camión.

No es cuestión de agravios comparativos. No es que queramos ser más que nadie. Es cuestión de oportunidades perdidas. Tenemos una posición estratégica envidiable, en el punto de unión entre el mundo productivo y el mundo consumidor, la posición ideal. Pero sin embargo, Algeciras, Andalucía, España, están dejando pasar esta oportunidad. Si no se apuesta por el caballo ganador, perderemos todos. Y en España no se está apostando por el caballo ganador, sino por las segundas opciones.

"Mientras se siga apostando por los caballos del pelotón, el caballo ganador se va llenando de pulgas"

Si el trazado hubiera cumplido los plazos de la UE, si la reforma hubiera estado finalizada, si la infraestructura no fuera la que nos dejaron los abuelos de nuestros abuelos, no estaríamos hablando de esto. Pero es lo que hay y aún así, Algeciras seguirá liderando el ranking de puertos españoles. Prueba evidente de que aquí, en esta zona, hay más gente inteligente y responsable que camellos.

Mientras se siga apostando por los caballos del pelotón, el caballo ganador se va llenando de pulgas. Nuestro tren, se ha convertido en tren rana, esperando el beso que lo devuelva a la realeza. Ya llevamos un siglo esperándolo. Añádanle tres meses más.

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