Alto y claro

José Antonio Carrizosa

jacarrizosa@grupojoly.com

El problema se llama Vox

A pesar de no tener Presupuestos, Juanma Moreno se propone vivaquear todavía durante unos meses en el Palacio de San Telmo antes de convocar las elecciones. Lo ha dejado claro cuantas veces se le ha preguntado y aunque en estos temas los políticos siempre juegan de farol, se le nota a la legua que el cuerpo no le reclama demasiadas urgencias en el tema electoral. Y no porque no comparta el ambiente de euforia que se respira en su partido, que pasará de tener en 2018 el peor resultado de su historia -a pesar de lo cual logró echar a los socialistas- a ser con diferencia la fuerza más votada y a tener casi todas las papeletas para revalidar su puesto. Pero Juanma sabe que, cuando los resultados estén ya encima de la mesa, tiene muchas posibilidades de encontrarse con un problema difícil de gestionar. Este problema se llama Vox y el agravante principal de ese problema se puede llamar Macarena Olona.

Andalucía, que ya fue el laboratorio en el que se ensayó la cohabitación parlamentaria del PP y Ciudadanos con Vox puede terminar siendo también en el que por primera vez se experimente qué pasa cuando se le da a la extrema derecha entrada en un Gobierno popular. Y no es Juanma Moreno, ni por perfil ni por talante, persona a la que pueda apetecer ser el conejillo de indias al que se le ponga semejante inyección. El presidente andaluz tiene el cuerpo hecho a la alfombra que le han puesto durante estos tres años Juan Marín y Ciudadanos. Los naranjas, que siguen con paso firme hacia la autodestrucción, se han identificado de tal forma con los azules que había que ser experto en los entresijos de la política andaluza para distinguirlos a los unos de los otros en los mítines semanales que siguen a los consejos de gobierno y que maneja son singular eficacia el consejero Bendodo.

Pero con Vox no iba a ser lo mismo. Si finalmente la fórmula posible de gobierno es la coalición entre el PP y Vox -el partido de Abascal descarta otra fórmula de colaboración en Andalucía- Moreno no lo tendrá igual de fácil y deberá tragar más de una dosis de quina en una legislatura en la que su socio de gobierno estará, además, con la vista puesta en sus estrategias nacionales y no en lo que pase en Andalucía. No va a ser una colaboración fácil y por eso las prisas electorales parecen atenuadas. Moreno y Bendodo saben que van a echar mucho de menos a Juan Marín. Quién lo iba a decir.

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