Algeciras

Rocío Benítez

Presidenta de la asociación Victoria Kent

Ni un paso atrás

“Se nos culpa y nos matan solo por ser mujer”

VIVIMOS momentos de cambio, cambios huracanados que nos hacen girar en la oscuridad hasta desmayarnos. Y es que nunca se dijo que la transición fuera fácil, pues los cambios hacia una situación nueva siempre dieron vértigo a una sociedad que no rueda a la misma velocidad que los nuevos ideales.

Atravesamos momentos agridulces de nuestra historia, un panorama difícil de digerir ante una Justicia que no nos ampara en nuestro derecho de libertad y protección. Corremos mirando hacia atrás para no ser asesinadas y no somos libres de volver a casa de noche por no ser violadas.

Podemos decir que, por un lado, estamos asistiendo a una nueva era en la que se están construyendo nuevos conceptos sobre la sexualidad a través del mal uso de una nueva tecnología expuesta a menores, adolescentes y jóvenes que, sin ninguna restricción, están aprendiendo a normalizar la violencia como un modo de vivir su sexualidad. Por otro lado, las mujeres aún seguimos despertando de ese largo y oscuro letargo en el que nos hemos visto sometidas durante demasiado tiempo, sintiéndonos aplastadas y asfixiadas por un patriarcado aún existente, el cual, se resiste a desaparecer y se reinventa continuamente.

El patriarcado se viste de mil formas diferentes a través de los llamados micromachismos o bien se camufla a través del foco que proyecta una visión distorsionada sobre la figura del hombre como un enemigo público al que enfrentarse, desembocándose de este modo una serie de campañas de desprestigio hacia el movimiento social que se une por la consecución de la igualdad. Y la realidad es que al hombre no se le culpa por el simple hecho de ser hombre, pues tan solo una minoría pertenece a “manadas despiadadas”. Sin embargo, no se puede decir lo mismo de la mujer, pues se nos culpa y nos matan por el simple hecho de ser mujer. Y esa es precisamente nuestra Ley contra la Violencia de Género, una ley que no discrimina, y cuyo máximo intérprete de nuestra Constitución se ha pronunciado a favor.

Apaguemos el dolor que sufre esta sociedad indefensa y vulnerable que viste de luto por tantas mujeres y niñas que están siendo violadas y asesinadas. Abramos los ojos ante esta nueva realidad que vive sus horas más bajas poniendo en libertad a los que delinquen de forma reiterada a sus anchas y se sienten impunes ante tanta violencia.Tomemos conciencia de que los cambios siempre se han producido en la movilización de un pueblo unido, llenando calles y urnas, pues nuestros derechos no están en venta.

Anunciemos que la mayoría de las mujeres y hombres de nuestro país remamos en la misma dirección, hacia la Igualdad, hacia una educación en valores. Y no vamos a retroceder ni un paso atrás en la consecución de nuestros derechos, ni ahora ni nunca.

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