Su propio afán

Los números de Feijóo

Con más prudencia Feijóo, con menos Bendodo, ambos guiñan a los nacionalistas de siempre

Bendodo es muy bien mandado, entre otras virtudes que tiene. Tonto, desde luego, no es; ni tiene tan mala memoria como para olvidar la perra (justa) que cogió Juanma Moreno contra las nacionalidades cuando las defendía el PSOE. Tampoco olvida Elías Bendodo que eso es un tema sensible en Andalucía, donde somos -como dijo Gregorio Marañón- "españoles al cuadrado". Antonio Machado también echó su cuarto a espadas: "Desconfiad de aquellos que dicen ser gallegos, catalanes, vascos, extremeños, castellanos, etcétera, antes que españoles. Suelen ser españoles incompletos, insuficientes, de quienes nada grande puede esperarse. […] un andaluz andalucista será […] un español de segunda clase y un andaluz de tercera". La cita es tan conocida que resulta imposible que él la ignorase.

Entonces, ¿por qué habla de nacionalidades? Porque Feijóo marcó el camino loando el liderazgo de los catalanes y tirando de las nacionalidades. Al gallego eso de las nacionalidades se lo pide el cuerpo, porque es la política que ha aplicado en la Xunta. Pero también se lo piden los cálculos. Un matiz menor y circunstancial es que Bendodo, queriendo quedar bien con el jefe, se pasara de frenada y cayese de los números al numerito.

Con más y menos prudencia, ambos quieren hablar catalán en la intimidad, com aquell que diu. Están pensando en superar al PSOE, tal y como cantan las encuestas, y esquivar el pacto con Vox gracias al PNV y al catalanismo de derechas, se llame como demonios se llame a estas alturas. Por supuesto, eso significa que los nacionalistas seguirán trincando privilegios. Han sido los grandes triunfadores del régimen del 78, los rentistas del bipartidismo y los aprovechados del cainismo constitucionalista.

Podemos hacer suposiciones sobre si el PP preferiría una gran coalición con el PSOE o si lo apoyaría o si se dejaría apoyar por Vox, etc. Las combinaciones dependen mucho del momento. Yo apuesto a que, antes de apoyar un gobierno presidido por Vox, Feijóo pactaría con el PSOE.

Y fuera ya de las apuestas, lo fijo es que Feijóo tiene una opción preferencial por los nacionalistas. Eso no despierta ninguna duda tras las declaraciones de Bendodo. Por eso, no hay que exigirles ni solidez doctrinal o ni coherencia ideológica en sus contoneos y acercamientos. Como a Aznar no había que pedirle el C1 de su nivel de catalán en la intimidad. Están pensando en sus pactos y sus números y ya está.

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