Al sur del sur

Javier Chaparro

jchaparro@grupojoly.com

Más y mejor justicia

En ese juzgado, las jornadas de trabajo se prolongan hasta las diez de la noche

No es cosa de recomendar una visita, sin duda hay lugares más acogedores, pero la experiencia no se olvida porque supone toparse de golpe con la realidad judicial española. En los juzgados del Campo de Gibraltar no verán a funcionarios de brazos cruzados o de cháchara en los pasillos, aunque en estos sí podrán encontrar expedientes apilados en el suelo a modo de columna, hasta media altura o más. Tampoco observarán a los letrados de la administración de justicia, fiscales o jueces llegando tarde a sus puestos; más bien al contrario, se darán cuenta de que hay sedes judiciales en las que sus miembros salen de trabajar cuando el sol ya se ha puesto porque con ello, como ocurre con el Juzgado de Violencia sobre la Mujer, han logrado que una víctima de maltrato duerma algo más tranquila (y segura) gracias a que se ha dictado una orden de alejamiento o de prisión para su ex pareja. En ese juzgado, el único de la comarca en ese ámbito, las jornadas de trabajo se prolongan hasta las diez de la noche, como ocurrió el pasado lunes, o hasta las ocho, caso del martes. Y así podríamos continuar, un día tras otro. Se les había prometido un juez de refuerzo, si bien ese nombramiento se ha visto paralizado a última hora, aparentemente por falta de presupuesto.

La realidad dibujada por el TSJA en su memoria correspondiente a 2021, presentada esta semana, muestra en términos generales un panorama judicial desolador en el Campo de Gibraltar. No es ninguna novedad. Tan solo se da por aceptable la situación de los juzgados de instrucción, cuya carga de trabajo se encuentran en niveles asumibles, aunque lo que no cuenta la estadística son los detalles. Que se lo digan, por ejemplo, al titular del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción nº 5 de La Línea, que lo mismo se encarga de instruir un pleito civil de relativa trascendencia entre particulares que una macrocausa contra el narcotráfico con 51 detenidos, como es el caso de la operación Gorblan, desvelada esta semana.

El Ministerio de Justicia ni mejora la plantilla judicial con más órganos, jueces, fiscales y demás funcionarios ni eleva de escala a los juzgados de la comarca para hacerlos más atractivos como destino. ¿En qué cabeza cabe que un juez o un fiscal en Algeciras tenga menos reconocimiento a nivel retributivo, al estar encuadrados ambos en el nivel cuarto, que sus colegas de ciudades que están en el tercero pese a contar con muchísima menos carga de trabajo, tanto en número como en importancia, como San Cristóbal de la Laguna, Hospitalet o Albacete? ¿No se dan cuenta de que piden el traslado a la mínima oportunidad que se presenta? ¿Por qué el 100% de los funcionarios adscritos a la Audiencia de Cádiz con sede en Algeciras han cambiado en pocos años? A los jueces y fiscales que pelean con una mano atada a espalda junto con sus funcionarios se les debe un reconocimiento. Y más y mejor justicia.

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