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El lector

¿Logrará el señor Iglesias desentrañar el amplio contenido social de la Constitución?

Como pudo apreciarse en el debate del lunes, don Pablo Iglesias ha roto en lector de la Constitución, de lo cual nos congratulamos enormemente, porque ello implica el abandono de sus ensueños juveniles; ensueños donde don Pablo se veía como libertador de los pueblos de España (de España no, de sus pueblos), así como destructor del ominoso Régimen del 78, régimen que nos atenaza desde que Franco decidió morirse para fastidiar a don Pedro Sánchez y a doña Carmen Calvo. ¿Quiere esto decir que don Pablo quiere "imponer la Constitución" en Cataluña, en contra del criterio dulce y comprensivo de la ministra Batet? Creemos que no. De hecho, don Pablo escogió algún artículo como al desgaire, para recordar el importante contenido social de la Constitución, y entre los cuales destacó, por ejemplo, el artículo 31, donde se hace referencia a una tributación igualitaria y progresiva.

Pero, claro, con tanta gira plurinacional, y con tanta conciliación doméstica, al señor Iglesias se le ha olvidado señalar que es precisamente ese artículo el que elude el cupo vasco desde el origen de los tiempos (autonómicos); y que es esa forma proporcionada de contribuir la que ha llevado a los nacionalistas catalanes a gritar aquello de "España nos roba", copiando a su modélico modelo de la Liga Norte. Por otra parte, y ya metidos en lecturas, hubiera estado bien que el señor Iglesias leyera, bien en el plató, bien en las herriko-tabernas que antaño frecuentaba, el artículo 14 de la Constitución, donde se especifica que "los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión", etcétera. Reconozcamos que esta definición no es tan delicada y generosa como la del señor Torra, que aprecia ciertas diferencias entre los catalanes de verdad y las bestias con forma humana como el señor Montilla; y tampoco es tan grata ni tan pacífica como la que los abertzales han dispensado a sus vecinos durante décadas. Pero, en fin, sirve para recordar, incluso al memorioso señor Iglesias, que en España la heráldica del señor Torra y del señor Esteban, las águilas de blasón que decía Valle, sólo sirven para bordar camisas.

Otrosí, ahora que ya está lanzado, ¿logrará el señor Iglesias desentrañar el amplio contenido social de la Constitución, un contenido que se basa en la irrenunciable igualdad entre españoles? Tratándose de un hombre con estudios, es lo esperado.

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