Al microscopio

El incendio voraz

Es casi imposible no preguntarse por la relación que incendios como el de Sierra Bermeja tienen con el cambio climático

Hemos vivido en estos pasados días con verdadera inquietud el incendio ocurrido en Sierra Bermeja que no solo ha arrasado 10.000 hectáreas de monte sino que, además, se ha cobrado lamentablemente una vida humana y dos heridos. Según declaraciones del director técnico del Consorcio de Bomberos de Málaga, han existido tres circunstancias que han dificultado enormemente el control y posterior extinción de este incendio: viento por encima de los 30 kilómetros por hora, altas temperaturas y una humedad relativa inferior al 30%.

Hay especialistas que califican el incendio de Málaga como "de sexta generación", incendios de tal magnitud que generan llamas tan enormes que son capaces de provocar nubes de fuego o pirocúmulos, lo que hace imposible la actuación de los bomberos en tierra y obliga a la retirada de éstos para proteger sus vidas. El incendio se retroalimenta así, dificultando su extinción. Hay precedentes de este tipo de incendios en Portugal, en junio de 2017, donde vimos arder 45.000 hectáreas que se cobraron además la muerte de 64 personas y 250 heridos.

Es casi imposible no preguntarse por la relación que estos incendios tienen con el cambio climático. No es que el cambio climático los provoque, pero sí los facilita al reducirse la humedad de la vegetación y aumentar la aridez en los ecosistemas por el calentamiento paulatino del planeta. También la necesidad de una buena gestión forestal se hace especialmente patente en ocasiones como la ocurrida en Málaga, y debe ponerse sobre la mesa de las administraciones públicas. El desbroce del monte es absolutamente necesario para prevenir este tipo de situaciones. El abandono del medio rural o la intencionalidad son factores también para tener en cuenta como causa de los incendios forestales.

Sierra Bermeja, en árabe Yebel Al Jamra (montaña roja), ya nos da idea de las rocas que forman su suelo, las peridotitas. Estas rocas magmáticas ricas en hierro y otros metales proporcionan ese color rojizo al que alude el nombre de esta sierra. Afloran desde el manto terrestre a la superficie, solo en determinados lugares. Sierra Bermeja es uno de ellos, el mayor del mundo. Esto influye en la comunidad vegetal, encontrándose en esta zona especies muy singulares, únicas, lo que llamamos endemismos. Son 20 las especies endémicas que ahora podrían haberse perdido. Sus pinsapos, en las cumbres más altas de esta sierra, están en peligro de extinción. Estos valores, ahora en peligro, han puesto en marcha una plataforma ciudadana que pide para esta sierra su inclusión como Parque Naciona, para así gozar de mejores mecanismos de defensa proporcionados por esta figura administrativa.

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