Borja tenía la vida, prácticamente resuelta. Era Ingeniero Informático y trabajaba en una gran firma del ramo, donde había accedido muy pronto a un cargo directivo. Una cabeza bien amueblada y su espíritu emprendedor que le había permitido crear su primera empresa a los 16 años, le garantizaban una excelente carrera en el futuro. En lo personal, se había casado con la chica de sus sueños, tenían un hijo en común y todo transcurría plácidamente, hasta las navidades de 2015. Sentado frente a la tele, vio el clásico anuncio de la Lotería de Navidad. Ese año, fue la historia de Justino, el entrañable guarda de la fábrica de muñecas. Al margen de la historieta, Borja quedó prendado de la música del anuncio que le hizo derramar unas lágrimas de emoción. Investigó y supo que el autor de la melodía, "Nuvole Bianche", era el italiano Ludovico Einaudi. En un par de meses pudo asistir a uno de sus conciertos de piano en el Teatro Real. Cuando volvió a escuchar las notas del jingle, no pudo detener sus lágrimas y además se dio cuenta de que muchos espectadores estaban igual de emocionados que él.

Borja tomó una decisión que le cambió la vida para siempre: eso era lo que realmente quería hacer. Para empezar tenía que aprender a tocar el piano, a sus 35 años. Lo dejó todo y empezó con un pianito electrónico de su hijo que a los tres meses cambió por un piano de cola. Totalmente autodidacta, tres años más tarde, daba conciertos para los amigos y descubrió su capacidad para la composición musical. Aparte de su inteligencia y voluntad, contrastadas, tuvo una ayuda inesperada. Se dio cuenta de que tenía lo que los especialistas llaman "Oído Absoluto", que se refiere a la habilidad de identificar una nota por su nombre sin la ayuda de una nota referencial, o ser capaz de producir exactamente una nota solicitada sin ninguna referencia. Mozart lo tenía. Su familia le apoyó en esa etapa de cambio, por más que a algunos le pareciera que se había vuelto loco de remate. Pronto notó en sus propias carnes, las dificultades que tiene vivir de la música en España. Nadie le ofrecía la posibilidad de actuar en un teatro o sala de conciertos. Para él, eso no fue problema por sus conocimientos empresariales. Alquiló de su bolsillo los locales, empezó a ser conocido y grabó su primer disco, "Orígenes". Hoy Borja Niso sigue componiendo y ha encontrado la felicidad, emocionando con su música a los que le escuchan, como él se emocionó aquel día.

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