CRÓNICA DE UNA COMARCA

Juan José González

Un fraude de campaña

HA transcurrido ya una semana -exactamente la mitad del plazo de convocatoria- de esta anodina, tediosa e intrascendente campaña electoral y mi balance personal de estos días no puede ser más desalentador y decepcionante al comprobar que los partidos políticos, y de forma muy especial los grandes, siguen utilizando estos días en teoría destinados a presentar sus respectivas ofertas a los ciudadanos, a convertirlos en una refriega política en la que predomina más la descalificación hacia el contrario, por encima incluso del programa propio.

Hasta ahora, al menos por lo que respecta a nuestra comarca, lo único que detecto es una incesante llegada de candidatos -algunos de ellos, por cierto, que creía ya retirados de la actividad pública, porque hacía años que no se dejaban ver por aquí,vamos, desde la última contienda electoral- que sólo buscan el aplauso de sus adláteres o un titular de periódico con frases más o menos llenas de ingenio pero muy poco de contenido político y, sobre todo, que vienen con sus zurrones vacíos de soluciones concretas para los múltiples problemas que azotan a este rincón tan olvidado de la geografía española.

Por eso, me gustaría que de aquí al próximo día 18, las nuevas legiones de políticos que aún quedan por visitarnos tuviesen a bien explicarnos, por ejemplo, qué planes ofrecen para las relaciones con Gibraltar, cómo piensan abordar el incremento de la inmigración ilegal, de qué forma desbloquearán el desdoblamiento de la N-340 entre Algeciras y Vejer, cómo pretenden acabar con el ancestral aislamiento en materia de transporte que soporta el Campo de Gibraltar, cómo van a generar empleo, etc., etc., etc., en vez de predicar, que es lo único que se han dedicado a hacer por el momento, que uno u otro es la única alternativa que le queda a esta ya de por sí sufrida sociedad. Y es que las estrategias marcadas por los respectivos aparatos de propaganda de los partidos, en las que cada uno de ellos asume un rol determinado según les va en los sondeos, prima por encima del mensaje.

Quizás esta deformación se esté dejando sentir aún más en esta campaña con respecto a anteriores comicios, entre otras razones, aunque tal vez como primer motivo, porque en ésta las cosas parecen estar más clarificadas y el voto más decidido. De ahí que mientras unos optan por ser comedidos y cautos y por no mostrar mucho sus cartas, los otros prefieren lanzarse a la desesperada contra aquellos, a sabiendas de que es la carta que les que puede quedar en la manga para recortar algo las diferencias. Y, en medio de ellos, los votantes.

Lo dicho: una campaña que es un fraude.

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