Edmund Burke, filósofo y político irlandés, decía: "No desesperéis jamás; y si desesperáis, seguid trabajando". Esta frase nos recuerda, ahora más que nunca, que el camino es largo y no necesariamente agradable. La recuperación de esta pandemia será larga y el trabajo de los científicos y el personal sanitario ha sido arduo, por eso siempre les estaremos agradecidos.

Este 2020 se esperaba especial porque tendría 366 días al ser bisiesto, un suceso que ocurre cada cuatro años para acomodar la rotación de la Tierra alrededor del Sol. En la antigüedad los años bisiestos se vivían con recelo porque supuestamente traían catástrofes. Así que, aunque se nos anime a no desesperar, si en efecto desesperamos, habrá que "seguir trabajando".

En mi caso ha sido cierto. Profesionalmente este año 2020 he trabajado más que nunca. He permanecido activa porque los problemas no cesaban. Aunque también, durante el confinamiento, he visto películas y series inolvidables, he retomado mi pasión por la cocina, he releído novelas olvidadas y he disfrutado de la tranquilidad y el silencio más que nunca.

Por supuesto, he tenido alegrías y penas. Han sido muchos los fallecidos y más los que han sufrido necesidad y olvido, pero, como siempre, funcionó la solidaridad de los que menos tienen. Y, por absurdo que suene, sé que cuando acabe todo esto recordaré con cariño gestos, acciones y palabras de este periodo que me han llenado de orgullo como ser humano.

Respiraré aliviada cuando dentro de dos días llegue a su fin el año 2020. Quisiera olvidar tantos comportamientos atolondrados, egoístas y temerarios sucedidos en estos meses, aunque tristemente compruebo en estas Navidades que somos incapaces de renunciar a nada. No sé qué más necesitamos para entender el riesgo que corremos.

Despidamos un año raro y triste. El 31 de diciembre del 2020 será el fin de la década. Pero vendrá una nueva década sin vieja normalidad, porque independientemente de que las vacunas sean efectivas, su aplicación no significa volver a tener la vida de antes.

2021 será el año de la Esperanza. Viviremos la recuperación de la crisis sanitaria y económica, con una globalización espero de rostro más humano. Ahora las decisiones que tomemos sobre la igualdad y la economía, el medio ambiente, los valores democráticos y el valor de la cooperación global frente a los nacionalismos marcarán las próximas décadas. Mientras tanto, brindemos en la distancia, hasta que podamos dar nuevamente calurosos abrazos y besos.

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