José Ignacio Landaluce Calleja

Alcalde de Algeciras

Las consecuencias de las malas decisiones del Gobierno de Pedro Sánchez

El alcalde de Algeciras, José Ignacio Landaluce , delante de las traviesas llegadas en agosto de 2017.

El alcalde de Algeciras, José Ignacio Landaluce , delante de las traviesas llegadas en agosto de 2017. / E.S.

Estos días se cumplen cuatro años desde que llegaran los dos primeros convoyes con traviesas y demás material destinado a la renovación de la vía ferroviaria entre Algeciras y Bobadilla en el subtramo Algeciras-Almoraima. No fueron pocas las dificultades para llegar a ese punto, puesto que antes hubo que superar todo el proceso administrativo; se limpiaron las parcelas para almacenar el material a lo largo del recorrido; se abrieron oficinas; y se contrató personal, tanto técnico para el desarrollo de la obra, como a los responsables de seguridad y del control de las vías para evitar que el traslado del material entorpeciera la circulación regular de pasajeros y mercancías.

En aquel momento asistíamos con plena ilusión al importante paso que va de las palabras a lo hechos en el imprescindible plan de modernización de la vía férrea en el tramo Algeciras-Bobadilla, clave para el transporte ferroviario de mercancías en nuestro país, al estar incluida en los corredores Mediterráneo y Atlántico, definidos en la Red Transeuropea de Transporte.

Entonces sentí cómo todo el esfuerzo, el trabajo, todas las exigencias habían merecido la pena porque estábamos a las puertas del futuro de Algeciras y del Campo de Gibraltar.

El futuro se ha convertido en presente y la realidad es que este último año y medio hemos vuelto al abandono en materia de infraestructuras por parte de un gobierno socialista al que a sus ideas erráticas se le suman las hipotecas de Podemos y grupos independentistas.

Pero la nula credibilidad de este gobierno de Pedro Sánchez no se limita a materias como las infraestructuras. La política exterior de González Laya está consiguiendo que nuestro país nuestro sea poco valorado y respetado a nivel internacional, algo ya de por sí realmente lamentable, pero que en nuestra comarca afecta de lleno a asuntos tan relevantes como nuestras relaciones con Gibraltar con el brexit como protagonista, o con Marruecos con la Operación Paso del Estrecho.

España perdió la gran oportunidad que le brindaba la salida del Reino Unido de la Unión Europea para negociar el futuro de la colonia británica. El preacuerdo alcanzado 'in extremis' el 31 de diciembre entre Londres y Madrid contenía las directrices para cerrar un tratado post brexit para Gibraltar que debía entrar en vigor, nos dijeron, en junio. Junio ya ha llegado y ahora dice el gobierno que ese periodo anunciado era sólo “orientativo”.

“El puerto más importante de España, uno de los más importantes del mundo”. Es verdad y todos hemos recurrido a esta frase que no por repetida deja de ser cierta. Pero queda demostrado que no para todos significa lo mismo. El gobierno de la nación no sólo castiga a nuestro puerto sin dotarlo de la infraestructura de la que hablaba antes, sino que, además, asiste impasible a la decisión del Reino de Marruecos de cerrar las fronteras con todos los puertos españoles para la OPE´21. Una decisión que otros en otros puertos puede haber sido pasada por alto, en el de la Bahía de Algeciras se traduce en pérdidas millonarias para las empresas del sector naviero y pérdida de miles de empleos asociados a uno de los movimientos migratorios más grandes del planeta.

Pero el daño del gobierno con el puerto ya no sólo viene sólo de un ministerio, sino que, ahora, al de Asuntos Exteriores se le suma el de Sanidad, que también mira para otro lado ante las denuncias derivadas del retraso que las normativas europeas están causando al despacho de mercancías perecederas en el Punto de Inspección Fronterizo, unas normativas que no afectan a otros puertos de la UE como los holandeses o los de nuestros vecinos portugueses. Una situación que los profesionales califican como insostenible, y que está poniendo en juego más de 2.000 puestos de trabajo directos e indirectos.

Desde luego no es el panorama con el que hubiese deseado despertar un particular “domingo por sevillanas”, pero es la realidad, una realidad contra la que la sociedad va a seguir luchando con todas las armas que nos otorga la democracia.

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