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Luis Sánchez-Moliní pilar cernuda

La chisteraNúñez de Balboa

Sánchez ha conseguido el apoyo conjunto de Cs y PNV. De la geometría variable hemos pasado a la geometría mágicaPara los defensores del gobierno, la libertad de expresión se aplica según quien pretenda ejercerla

La política, dicen algunos maliciosos, es ese juego en el que siempre gana el PNV. De ahí el aire de tranquilos caballeros que suelen lucir los próceres del Euzkadi Buru Batzar. Hay colonias que siempre huelen a victoria, pero no es el caso de Pedro Sánchez, que a estas alturas ya sabe el verdadero y doloroso significado de palabras que antes pronunciaba con alegre frivolité: España plurinacional, geometría variable, Gobierno de Progreso… En medio de la crisis más grave que se recuerda desde la Guerra Civil, el presidente se encuentra con una doble división: la de su Ejecutivo, que ha producido numerosas contradicciones durante toda la pandemia; y la del Parlamento, que se ha convertido en un endiablado tetris al que Sánchez se ve obligado a jugar de manera insomne.

La primera de las divisiones, la del Consejo de Ministros, se hará más evidente en tanto vayan pasando los meses y la tormenta socioeconómica desgaste el Estado del Bienestar de una manera que todavía es difícil de calcular. No puede ser de otra manera. Llegará el desplome de los ingresos fiscales y el aumento exponencial del gasto social, y saltarán chispas entre un partido que, todavía, se considera heredero de la socialdemocracia clásica, y otro que muestra un desacomplejado neoleninismo tras ingerir un extraño cóctel de ideas de Zizek y Carl Schmitt. ¿De qué hablarán Nadia Calviño e Irene Montero en los previos a los Consejos de Ministros? Probablemente de nada, como en su día Guerra y Semprún.

La segunda división, más bien atomización, es la que se observa en el Parlamento. Tanto que el Gobierno está sufriendo lo indecible para conseguir la continuidad del estado de alarma. El PP ya ha roto las débiles amarras que le unían al Ejecutivo en esta crisis y ERC es un partido cuyos cambios de humor le hacen tan incomprensible como la caprichosa protagonista de una comedia de enredo (doblada a l'català, és clar). Así las cosas, el último conejo que se ha sacado el mago Sánchez de la chistera es haber conseguido el apoyo conjunto de Ciudadanos y PNV para lograr la prórroga. De la geometría variable hemos pasado a la geometría mágica. La chistera, señor Sánchez, es la que me quito yo ante usted.

Otra cosa, claro está, es cuánto tiempo tolerará Podemos esos flirteos de socialistas y naranjas. El odio de los morados a Ciudadanos es atávico. Quizás Pablo Iglesias nunca le perdonó a Albert Rivera que dedicase su juventud a la movida nocturna en vez de a leer a Laclau. Quién sabe. Lo único cierto e incontestable es que, como decíamos, el PNV gana. Para variar.

MILLONES de españoles no tienen ni idea de que Núñez de Balboa fue un importante conquistador español, pero en los últimos días el nombre se ha convertido en símbolo político: en la calle Núñez de Balboa de Madrid, doscientas o trescientas personas se han lanzado a la calle para protestar contra el Gobierno. No fueron convocados por nadie, al menos el primer día, sino que alguien vio a alguien desde la ventana, bajó para sumarse a ese alguien, que a su vez fue visto por otros alguien … y así hasta unos 200.

El Gobierno no puede tolerar a doscientas personas gritando contra Sánchez e Iglesias, y ha mandado a la Policía para que las disuelva. Además, desde los sectores incondicionales al Gobierno, afirman que esa minimanifestación es indignante, que a dónde vamos a llegar con tanto facha suelto y que, la derecha, ya se sabe, es capaz de cualquier cosa con tal de echar de Moncloa un Gobierno elegido democráticamente.

No les ha parecido mal a los progubernamentales que desde la izquierda se hayan organizado caceroladas contra el Rey o que el vicepresidente segundo haya arremetido contra el Jefe del Estado afeándole, entre otras cosas, que se ponga uniforme militar en determinados acontecimientos: Iglesias tiene todo el derecho a decir lo que piense, es libertad de expresión. Para los defensores del Gobierno, la libertad de expresión se aplica según quien pretenda ejercerla. Un miembro de Podemos sí; alguien que respire hacia la derecha, es un antidemócrata compulsivo que merece estar entre rejas.

Desde Podemos se ha puesto en marcha una web dirigida por quien fue en tiempos jefa de gabinete de Pablo Iglesias. No consiguieron colocarla en Moncloa ni en ningún Ministerio, así que la han puesto al frente de una web tan poco respetuosa con la legalidad que le ha copiado el nombre a un importante periódico balear.

Podemos ha pedido a militantes y simpatizantes que contribuyan económicamente con su esfuerzo, sugiriendo 5 euros mensuales, que no es mucho. Animan a contribuir a la financiación diciendo que harán un gran servicio al país: la web recogerá datos desconocidos sobre personas que critican sistemáticamente al Gobierno. Es decir, amparada por miembros del Gobierno, una web va a publicar trapos sucios sobre quienes no están de acuerdo con Sánchez e Iglesias. Y si no hay trapos sucios, pues se inventan, como hacen ya otros libelos que circulan por la red y cierran cada pocos meses para aparecer con otro nombre y eludir así las acciones judiciales. Desde Moncloa pretenden dar lecciones de honradez, rigor y respetabilidad. Lo que hay que ver.

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