La Rayuela
Lola Quero
La vía andaluza en ‘prime time’
La guerra desencadenada hace algo más de una semana por el par de fanáticos Trump y Netanyahu, atacando principalmente Irán, pero también Líbano, nos conduce a escenarios oscuros plagados de incertidumbres. Parece obvio que nadie puede predecir el fin de las hostilidades, sobre todo en cuanto a uno de los agresores, Trump, que ni siquiera es capaz de articular un discurso coherente sobre las razones que le empujaron a atacar Irán. El otro, Netanyahu, quiere un conflicto alargado, ya que en juego está su propia supervivencia, en serio riesgo en un escenario de paz.
En consecuencia, el peligro de escalada está presente en cuanto se han visto afectados un buen número de países, entre ellos, uno de la Unión Europea (Chipre) y otro de la OTAN (Turquía), ampliando el teatro de confrontación y de consecuencias peligrosamente imprevisibles que el club de ardorosos guerreros seguro que no habrían considerado seriamente. Tal vez uno de los factores no tenidos en cuenta con profundidad, la disrupción económica con incidencia directa en la inflación como consecuencia de la subida del precio de hidrocarburos y la sacudida de los mercados, sea el único factor capaz de hacer considerar a Trump la conveniencia de cesar los ataques.
Me preocupa especialmente el efecto del conflicto en la UE. Es cierto que, desde hace ya algún tiempo, ante la desintegración del orden institucional creado después de la Segunda Guerra Mundial por los embates del neoimperialismo de Rusia, Estados Unidos y China que han puesto en cuestión el sistema internacional basado en normas, la UE estaba cada vez más aislada en su defensa de un orden basado en el derecho internacional. Incapaz de hablar con una sola voz, la solidez del proceso de integración europea también parece agrietarse.
El pasado lunes, la presidenta de la Comisión, Ursula Von der Leyen, afirmó tratando de justificar los ataques de Trump que el orden internacional basado en reglas está finiquitado. Estas declaraciones, además de indignas, son extraordinariamente preocupantes. Afortunadamente, el presidente del Consejo, Antonio Costa, la contradijo afirmando que la UE debe seguir trabajando para defender el derecho internacional sobre el que se apoyan los tratados de la Unión.
Observamos con preocupación como las bombas en Oriente Medio impactan también en las frágiles estructuras de construcción europea.
También te puede interesar
La Rayuela
Lola Quero
La vía andaluza en ‘prime time’
Crónica personal
Pilar Cernuda
Periodistas del siglo XX
Alto y claro
José Antonio Carrizosa
¿Lágrimas por los ayatolás?
La ciudad y los días
Carlos Colón
De emociones y cofradías