Al sur del sur

Javier Chaparro

jchaparro@grupojoly.com

Dos cabalgan juntos

Buena sea la dicha si este puerto que sentimos como propio se reconcilia con su ciudad

Gerardo Landaluce prometió nada más llegar a la Presidencia del Puerto de Algeciras mantener las grandes líneas estratégicas de la APBA marcadas por su antecesor, Manuel Morón. No en vano, el nuevo responsable de la autoridad portuaria fue su mano derecha en el extranjero y se ha pasado media vida a bordo de aviones y de aeropuerto en aeropuerto cerrando alianzas por todo el mundo para consolidar nuestros muelles en la primera línea del transporte marítimo internacional. Sin embargo, en las distancias cortas sí ha habido un evidente cambio de rumbo, algo lógico cuando quien se ha ido ha estado más de veinte años al frente del puerto y quien ocupa ahora su despacho tiene sus propias ideas y pertenece, además y nunca mejor dicho, a una familia distinta, no solo en lo político.

Esta semana, los hermanos Gerardo y José Ignacio Landaluce han esbozado la alianza que entre ambos pretenden sellar entre la APBA y el Ayuntamiento de Algeciras con una ambiciosa reforma del frente litoral de la ciudad. De una tacada han anunciado tres proyectos relacionados entre sí: la regeneración ambiental de lo que antaño fue la playa de Los Ladrillos para dar paso a una zona de ocio y deporte, la construcción de un edificio multifuncional con vocación turística y cultural en el extremo del Llano Amarillo donde ahora se asienta el campo de fútbol de tierra y, finalmente, el derribo de la vieja lonja, hoy con escaso uso, para construir en ese mismo espacio una más pequeña y funcional. De paso y no menos importante, allí mismo se habilitará un gran aparcamiento para liberar en lo posible el Llano de los vehículos que ocupan esa privilegiada parcela con motivo de la Operación Paso del Estrecho (OPE). Si se logra este último objetivo, el paso siguiente será la imperiosa reforma del Llano para uso y disfrute de los ciudadanos (ahí están los ejemplos desarrollados por los puertos de Málaga y Huelva), como un balcón al que debe asomarse la ciudad, y echar abajo de una vez el horroroso e ilegal parking Escalinata para habilitar un acceso peatonal en condiciones a la dársena desde la Plaza Alta.

Gerardo y José Ignacio cabalgan juntos, hasta el punto de que a dos meses de las elecciones municipales del 26 de mayo el primero le ha venido a hacer el programa electoral al segundo. Buena sea la dicha si, al fin, todo se convierte en realidad y este puerto que sentimos con orgullo como propio se reconcilia con su ciudad, de la misma forma que debe hacerlo con el resto de municipios de la bahía y Tarifa.

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