El balcón

El 'ayusismo' se quiere quedar con el flamenco

Se veía venir que la deriva procesista del PP madrileño iba a dar nuevos motivos de diversión. Ya habíamos encajado lo de la España dentro de España y que el modo de vida a la madrileña consistía en tomar una cerveza con libertad a diferencia del resto del país, sometido a la tiranía de una ley seca. Y ahora una diputada popular, castiza a pesar de su segundo apellido, Almudena Negro Konrad, número 19 en la lista de Ayuso del 4 de mayo, establece que el flamenco nació en Madrid y los principales artistas flamencos son madrileños. Sólo falta, después de este final de Liga, que otro espontáneo nos diga que el fútbol se inventó en Madrid, en un campo que había entre Neptuno y Cibeles.

Este desvarío se suma a las gloriosas aportaciones que hicieron en 2014, académicos del Institut Nova Història al descubrir al mundo que Colón, Américo Vespucio, Hernán Cortés, Bartolomé de las Casas… hasta Cervantes, eran héroes de los países catalanes cuyo origen se había ocultado en un fraude orquestado durante siglos para convertirlos en españoles. Lo de Colón tiene un pase: esta semana la Universidad de Granada ha anunciado una investigación internacional de su ADN para averiguar si era portugués, italiano, vasco, gallego o mallorquín, porque hay teorías para todos los gustos. Lo de los demás era demasié.

La indocumentada señora Negro, columnista y tertuliana en sus ratos libres, desconocerá que Ricardo Molina y Antonio Mairena, en su Mundo y formas del cante flamenco documentaron que el arte gitano andaluz surgió en el triángulo Ronda-Triana-Cádiz. O que Caballero Bonald en sus notas al Archivo del cante flamenco explicaba que el cante se fraguó en la franja territorial comprendida entre Sevilla y Cádiz, que incluye Mairena del Alcor, Alcalá de Guadaíra, Utrera, Morón, Puebla de Cazalla, Arcos, Lebrija, Jerez, Sanlúcar y los Puertos. En fin, Konrad ha cumplido con el aserto de Warhol y ha tenido sus quince minutos de fama…

La diputada andaluza Teresa Rodríguez ha querido también imitar al procesismo, pero en su caso al de la CUP: habla de robo de identidad y exige que se devuelva al pueblo gitano y al pueblo andaluz su patrimonio inmaterial. Pero esto no es un drama, sino un sainete. El presidente de la Junta ha hecho de bombero de su compañera de partido, pero con manguera de jardín. En un tuit, primero decía que el flamenco era patrimonio de toda la humanidad, después que nace dentro de cada uno, como el duende, y ya por fin que todo el mundo sabe que Andalucía fue su cuna y no hay discusión. Con menos pasteleo y un poco más de humor, Moreno Bonilla podría haberle dedicado a Negro Konrad aquella soleá de Manuel Machado: "No quiero decirte ná / no vaya que te se ponga / la carita colorá".

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