Venezuela en el corazón

Llegó un militar llamado Chaves y se rodeó de unos cuantos aprovechados, instaurando una dictadura

(dedicado a la Dra. Cabada)

LOS españoles tenemos contraída con Venezuela una larga deuda de afecto. Desde que en 1498, las naos de Colón tocaron tierra en la costa atlántica de aquella bendita tierra, hemos desarrollado a través de los siglos una hermosa relación, con los oscuros de las barbaridades asociadas a una conquista militar y los claros de compartir con los venezolanos, como lo hicimos con todos los pueblos iberoamericanos, una lengua, una religión y una cultura que edificaron ayuntamientos, iglesias, universidades y una forma de vida. Tocada por la mano de Dios, Venezuela, concentra todo tipo de riquezas materiales y una población industriosa que hizo crecer y desarrollarse al país, al amparo de una forma democrática de gobierno.

En esto, llegó un militar llamado Chaves y se rodeó de unos cuantos aprovechados, instaurando una dictadura de hecho, a la que llamó pomposamente, revolución bolivariana. Lo único que logró, es la demostración de la ley de Murphy que anticipa que si una cosa puede ir mal, irá mal. Muerto Chaves, le sucedió un conductor de autobús llamado Maduro que demostró a su vez que si una cosa va mal, irá a peor. El resultado, durante el experimento revolucionario, lo cantan las cifras de venezolanos que han huido del país: en Colombia ya hay un millón, en Perú más de 430.000 y en Ecuador alrededor de 200.000, según la agencia Efe. Hay un dato revelador, alrededor de 3,7 millones de venezolanos, están pasando hambre. Según el Instituto Nacional de Estadísticas y a fecha de 1 de enero de 2018, en nuestro país hay 95.474 venezolanos residiendo, aunque algunas ONG´s alertan de que esas cifras podrían ser más elevadas, al igual que el número global de desplazados por la crisis que atraviesa, la que fuera una de las naciones más ricas de la región. El país que acogió a los exiliados de la guerra civil española y a los desplazados por las hambrunas canarias, proporcionándoles un futuro esperanzador, ahora nos necesita. Es de justicia que los venezolanos que llegan a nuestro país sean tratados como refugiados, que se regularice la situación de los que ya se encuentran en nuestro territorio y que cesen las deportaciones en los aeropuertos.

Hay venezolanos entre nosotros, aquí en el Campo de Gibraltar. Son nuestros hermanos. Démosles todo nuestro apoyo. De bien nacidos, es ser agradecidos.

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