Calle Gloria

Vendetta

Yo sí me solidarizo con la víctima de estos delitos, un abogado que solamente hizo su trabajo en un procedimiento judicial de divorcio

De la condena penal dictada contra la anterior concejala de Medio Ambiente y de su posterior dimisión se extraen muchas conclusiones. Las del ámbito político ya las ha relatado el director de este medio en su columna Al Sur del Sur de ayer domingo. Suscribo sus palabras que hago mías con su permiso.

La ex-concejala tuvo que dimitir y dejar la militancia mucho antes, al decretarse la apertura de juicio oral. Así lo dicen los estatutos de su partido, los cuales están para cumplirse. Ello le hubiera servido a ella misma, al PP local, y al gobierno municipal, y no estaríamos ahora mismo en este debate. A veces, no se resuelve el problema metiéndolo en el cajón.

También chirría el respaldo personal público que desde la Alcaldía se da a la ex-concejala. Será comprensible desde el aspecto humano, pero se debió expresar en privado. Otro error más en este asunto mal gestionado.

Primero porque la víctima del delito también es un ciudadano de esta ciudad que merece respeto, y tan alcalde se es de una como de otro. Si el asunto es estrictamente privado y apolítico como se dice, el apoyo que se le ofrece a la ex-concejala ha de ir parejo, cuando menos, al que se le ha de dar a la víctima con algún tipo de expresión de consideración. El que ha sufrido los daños por la comisión de los delitos es dicha persona, que no se olvide, estando ello constatado en los hechos probados de una sentencia judicial, tras investigación policial del grupo de delitos telemáticos.

Y en segundo lugar porque tal respaldo público se hace a la vez que se cuestiona por la afectada la propia sentencia, sin más argumento o explicación. Lo mismo que se dan reconocimientos a jueces, fiscales y policías, no es de recibo ningunear su trabajo de manera pública cuando el mismo afecta a un conmilitón.

Y dicho esto, yo sí que me solidarizo con la víctima de estos delitos, abogado como el que suscribe y que simplemente hizo en su momento su trabajo en un procedimiento judicial de divorcio en defensa del ex-marido de la ex-concejala. Por ello, por defender leal y fielmente a su cliente como procede, ha sufrido el acoso descrito en la sentencia por la parte contraria, lo cual, por tanto, no sólo constituye un ataque hacía el mismo, sino también contra la profesión.

Si la parte contraria coacciona, acosa o perturba la labor del abogado, lo que se está pretendiendo es atacar su independencia y su deber de actuar en defensa de su cliente y en su beneficio. Ello es inadmisible, porque cuestiona el mismo derecho a la defensa y el estado de derecho. Más aún si la vendetta proviene de un representante público.

Y así lo digo, aunque se entienda como un conmigo o contra mí, como dice Javier.

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