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Gafas de cerca

Tacho Rufino

jirufino@grupojoly.com

'Turistavirus'

El turismo es volátil y vulnerable -renunciable para el turista- como pocos otros sectores

En 2003 surgió un brote epidémico en Asia, el Síndrome Respiratorio Agudo y Grave (SARS). En 2011 nos atacó -pero poco-- la llamada gripe del pollo, con la que algunos hicieron su agosto vendiendo vacunas. Parece algo recurrente. Ahora, con el nuevo coronavirus, la cosa parece más seria. Por lo contagioso y la velocidad de difusión del mal que, a uno, peliculero, le recuerda a aquella película titulada Fallen en la que el diablo se transmitía y apoderaba de las personas con un simple roce. El hecho de que sea China el origen y epicentro de esta crisis sanitaria mundial es definitivo para diagnosticar y pronosticar: China es el principal exportador e importador mundial, la economía de Alemania -nuestra Alemania- depende notablemente del gigante asiático, que está incardinado con alta centralidad en todos los sistemas de valor de la economía global, y que además emite crecientes oleadas de turistas por el resto del globo. Incluida España. Y Andalucía.

Hablemos de turismo, un sector que ha sido ancla -y hasta tabla de náufrago-de nuestra economía regional. Sus tentáculos atañen fuertemente a otros sectores: desde los primarios como la agricultura, pesca o ganadería, o la energía, hasta, en mucha mayor medida, a la alimentación y bebidas, comercio, construcción, hotelería y restauración, inmobiliarias, seguros, rent-a-car, transporte, actividades recreativas… ¡ingresos municipales! Nuestra economía. Una estructura económica terciarizada y turistizada como nunca. Hace poco, un responsable de tr¡urismo local sacaba pecho: "El PIB debido al turismo es al menos el 20%, o sea, mucho más de lo que se dice". Recordemos una máxima: el turismo es una actividad tan en auge… como prescindible cuando pintan bastos. Quizá usted haya descartado algún viaje próximo. El número de visitantes domésticos y foráneos no ha cesado de crecer con tasas superiores al del agregado de la economía local, en casi todas las provincias, así como el gasto medio por turista. El turismo es volátil y vulnerable -renunciable para el turista- como pocos otros sectores (siendo un sector transversal y poliédrico). Ahora viene la temporada alta, el maná turístico de nuestros ingresos y empleos. Si la crisis del coronavirus dura más que la del SARS (seis meses, digamos), tendremos un serio problema. Nuestro gigante salvador tenía, claro, los pies de barro. (Mientras, los frescos del barrio de la Bolsa hacen caja ayer tras el batacazo inicial, pedazo de rebote técnico. Y Donald Trump apela a "un milagro" que elimine al virus. Pedazo de estadista.)

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