Sinceramente, mi salud y estado emocional empeorarían si no estuviesen presentes en mi vida el yoga y la meditación. Así que me llama la atención este plan contra las pseudoterapias o terapias alternativas que el gobierno ha puesto en marcha elaborando una primera lista de prácticas sin aval científico para "proteger la salud de los ciudadanos".

Según el informe, son 73 las que carecen de rigor científico y se están estudiando otras 66 disciplinas más. Algunas no me suenan de nada pero otras muchas las tengo integradas con numerosos beneficios.

Que tenemos maravillosos profesionales de la medicina es incuestionable, pero que en algunos casos la medicina convencional carece de alma, también lo es. Por ejemplo, el doctor Jorge Carvajal, en su libro Hacia una medicina con alma opina que "con lo valioso que ello pueda ser, leer la vida de un hombre solo a través del código de radiografías y análisis químicos, es como pretender que una persona sea lo mismo que el negativo de su fotografía"; así que una aproximación holística, "además de preguntarnos qué clase de enfermedad tiene el enfermo, también nos hace preguntarnos qué clase de enfermo tiene la enfermedad".

Aunque haya truhanes, como en otros muchos campos, también hay personas íntegras que estudiaron para intentar restablecer el equilibrio y enriquecer la relación del hombre consigo mismo y con su ambiente.

Cuando me siento falta de energía por un esfuerzo continuado, llamo a María y después del masaje ayurvédico y un poco de reiki que recibo, además de dormir como un bebé, al día siguiente me levanto nueva. La dedicación y el amor que le pone, a parte del conocimiento de la técnica, es en ese momento la mejor forma de curarme.

Todos los lunes y miércoles, cuando acudo a las clases de yoga, Eleonora, una profesional de esta rama que ama lo que hace, me conduce hacia mi respiración manteniéndome en el momento presente y haciendo que mi cuerpo sonría.

Cuando tenemos una sesión de Biodanza con la profesionalidad y veteranía de Carmela y suena la música, mi rigidez corporal y mental desaparece ablandando las corazas que por seguridad y miedo me pongo. Danzo con la vida.

Nada más levantarme, antes que nada, me siento a meditar; así la jornada, sin ninguna duda, la afronto de otra manera: con atención y cuidado.

Por lo tanto a mí, algunas de las que están en entredicho, me funcionan, es más, te las recomiendo. Lo que sí, como en todo, busca buenos profesionales.

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