Crónicas Levantistas

Juan Manuel Marqués Perales

jmmarques@diariodecadiz.com

Sánchez se sitúa

Pedro Sánchez maduró como gobernante durante la pandemia, rescató a Óscar López y, ahora, a Hernando

Ni por biografía ni por su economía, Pedro Sánchez se situaba en el ala izquierdista del PSOE, sino en la moderada. Era una apuesta a medio plazo de Ferraz, como sus amigos Antonio Hernando y Óscar López, pero se radicalizó por dos motivos estratégicos. Conveniencia: necesitaba de todo el arco rojo para gobernar, para armar aquel Frankenstein de Rubalcaba, y cuando fue derribado por su Comité Federal, requirió de una campaña populista contra el sistema del partido. A diferencia de José Luis Rodríguez Zapatero, que se ha ido radicalizando con la edad hasta acercarse al precipicio, Sánchez no ha necesitado virar hacia el centro con imposturas, sino retornar a su casilla de partida. No planea reeditar la Alianza de las Civilizaciones, sino una asamblea refundacional de la Alianza Atlántica en Madrid.

Sus dos primeros gobiernos, con Pablo Iglesias de vicepresidente, abundó en este perfil radical, Podemos marcaba la agenda, Bildu asentía y los independentistas apretaban, hasta que algunos equilibrios se quebraron. La disputa entre Carmen Calvo e Iván Redondo se hizo insoportable, pero más cruda aún fue la del tal gurú con Ferraz, donde mandaba José Luis Ábalos y Santos Cerdán, así que Pedro Sánchez sólo pudo deshacer el nudo como Alejandro: cortando la soga. La suerte, esa característica genética tan del presidente, animó a Pablo Iglesias a dimitir, y el globo comenzó a elevarse, a pesar de las pesadas piedras de Bildu y ERC.

Pedro Sánchez ha madurado como gobernante durante los meses de pandemia; rescató a Óscar López y, ahora, a Antonio Hernando; reprimió la audacia que le aconsejaba Iván Redondo; organizó un congreso de unidad, y lo abrochó con una reconciliación pública con Felipe González. Guerra y González hoy son referentes de la derecha, los invocan como fuentes de autoridad, de ahí la reacción contra la supuesta falsedad cometida en Valencia. Pero Sánchez no ha virado de modo engañoso hacia el centro, es allí donde estaba, Nadia Calviño no es una ocurrencia. Ni Bolaños ni Albares. Bildu, como ERC, son acompañantes de un tramo.

Este es el hueco que más le conviene, Ciudadanos ya no es un referente del centro izquierda y todo lo que haga Yolanda Díaz por raspar apoyos en el otro extremo no son restas, sino un factor más de la suma final. No obstante, Pedro Sánchez aún arrastra un problema de empatía, es helado, transmite con mucha dificultad, pero tiene a su favor los dos años que quedan para las 97

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