BUENO, algo vamos avanzando en estas últimas horas en esa misión casi imposible que supone enterarse de qué va hacer el PP el 21-N con esta España de nuestros amores que ZP ha dejado hecho unos zorros. Después de que el presidente balear, José Ramón Bauzá, reeditara el discurso de Pepe Isbert desde el balcón principal de la Casa Consistorial de Villa del Río, en versión pepera, la cosa se aclara con las baronesas populares Esperanza Aguirre (doblemente, por cierto) y María Dolores de Cospedal. La verdad es que la parrafada de Bauzá era, digamos, algo ambigua e inconcreta. "Sabemos lo que hay que hacer y lo vamos a hacer. Y por eso hacemos lo que hemos dicho que vamos a hacer. Y por eso seguiremos haciendo aquello que nos toca hacer a pesar de que alguno no se crea lo que vamos a hacer…". Debe ser que el márketing político apuesta puntualmente por los trabalenguas con una mijita de suspense. Como el primer edil de García Berlanga. con aquello de "como alcalde vuestro que soy, os debo una explicación…" . Arte, séptimo arte.

Pero superado el esperpento, en el PP empiezan a decirle al pan, pan y al vino, vino. De Cospedal dijo anteayer en Ceuta que "algunos, los que no se han quejado nunca hasta ahora, van a protestar mucho cuando el Gobierno diga todo lo que hay que hacer para sacar el país adelante". "Tenemos credibilidad y legitimidad para decir lo que hay que hacer, que es apretarse el cinturón", agregó muy ufana. Bueno, aparte de poner el parche antes de que salga el grano, pues ya sabemos que la clave de bóveda de la política económica del PP es apretarse el cinturón, una medida muy compleja de entender y de legislar, sobre todo de legislar, por problemas de tallajes. En cualquier caso, quienes se sientan aludidos que se vayan preparando para asumir un futuro de vulgares pancarteros.

Mucho más concreta resultó la auténtica lideresa, doña Espe, que no se sabe si improvisando sobre la marcha o adelantando por dónde van a ir los tiros, propuso que, ante el gasto farmacéutico excesivo que afrontan las comunidades autónomas, pues que los pensionistas más pudientes paguen algunos eurines. Como se enteren, le suspenden el té y las pastas.

En fin, el PP se resiste un día más a concretar qué va a hacer con España, y cuando lo hace, suena a globo sonda. Lo que sí sabemos ya es que Rajoy, crecido por la mayoría absoluta que le espera, llamará al virtual líder de la oposición, Alfredo Pérez Rubalcaba, para ofrecerle un pacto de Estado que saque a la economía española del vagón de cola de la UE, para rescatarla del profundo pozo del despilfarro socialista. Después de tres años diciendo nanayde la China a casi todas las medidas económicas del Gobierno de ZP, incluidas las que eran ocurrencias ajenas (de la UE), Rajoy debe estar agotado. Y por eso ahora quiere descansar mostrándose magnánimo

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