Un mes hay por delante para que la UE y Reino Unido pacten la fórmula mediante la que se desarrollará el Brexit o se tiren definitivamente los trastos a la cabeza. Hay quien mantiene que los 27 están tensando a posta la situación para bajarle los humos a Theresa May, que ha visto rechazada de plano su propuesta de mantener el libre comercio con el continente sin someterse al mercado único ni aceptar la libertad de movimiento de las personas. La humillación sufrida por la premier el pasado jueves en la cumbre de Salzburgo fue un varapalo tan duro como difícil de superar. Apenas nos damos cuenta porque nadie nos ha cursado invitación a esa fiesta, pero lo cierto es que en el Campo de Gibraltar y, particularmente, La Línea de la Concepción, corremos el grave riesgo de pagar los platos rotos.

Europa Sur informó el pasado jueves de que España y Reino Unido han celebrado a lo largo de los últimos dos años cinco reuniones discretas, pero oficiales, en las que se ha avanzado de forma significativa en diversos aspectos. Gibraltar ha participado en esas citas como parte de la delegación de las islas, con la presencia de Fabian Picardo en dos de ellas, acompañado de numerosos asesores. El objetivo ha sido y es convertir el Brexit en una oportunidad en vez de en un fracaso para que a partir del próximo 29 de marzo haya incluso una situación mejor que la actual. Además de asegurar el mantenimiento del tránsito de las personas a través de la Verja y los derechos laborales y sociales consolidados por los trabajadores transfronterizos (como el cobro de sus pensiones) en esas reuniones se ha abordado la mejora de la colaboración policial, la lucha contra el contrabando de tabaco y el fraude fiscal, la pesca, los vertidos, el uso conjunto del aeropuerto y hasta el regreso de la sede del Instituto Cervantes en el Peñón. Pero todo ello quedará en nada o casi nada si previamente no hay un consenso a nivel europeo. Los clásicos dicen que siempre es mejor un mal acuerdo a una buena pelea.

No parece en cualquier caso que estemos en condiciones de jugarnos el futuro a una sola carta. Es preciso que el Gobierno de la nación y el de la Junta de Andalucía hagan una apuesta aún más decidida por el futuro de la comarca, con independencia de la forma y alcance final del Brexit. Las movilizaciones y reivindicaciones de los diferentes actores sociales y políticos han logrado que a lo largo del último año se hayan reforzado de forma notable las medidas de seguridad a fin de combatir de tú a tú a las mafias del narcotráfico. Es seguramente el momento de que la comarca cobre de nuevo protagonismo en las calles para que se visualice la necesidad de contar con un plan integral de inversiones en infraestructuras, empleo y servicios sociales, para que los partidos tomen nota y actúen... aunque solo sea porque hay elecciones autonómicas y municipales a la vista.

La financiación extra que logró La Línea en 1998 a través de la Carta Económica Especial se cortó con la llegada del GIL al Ayuntamiento en 2003, pero sigue vigente y lista para volver a ser incluida en los Presupuestos Generales del Estado de 2019. Que no nos vuelvan a robar la cartera como hizo Rodrigo Rato en favor de otros lugares de la provincia.

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