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La esquina

José Aguilar

jaguilar@grupojoly.com

Pedro pierde y gana o viceversa

No es descabellado imaginar que Pedro llegó a La Moncloa perdiendo dos elecciones y salga de ella ganando otras

La disolución de las Cortes y la convocatoria anticipada de elecciones por Pedro Sánchez venían obligadas por la imposibilidad de tener Presupuestos y el fracaso de la vía antiinflamatoria en el conflicto de Cataluña. Pero también Sánchez las ha convocado cuando y como más le convienen a él. Como todos los presidentes que en democracia han sido. No es distinto en eso.

¿Por qué elecciones generales el 28 de abril y no en otoño y por qué un mes antes del 26 de mayo y no coincidiendo en el superdomingo, engordándolo (municipales, autonómicas y europeas más generales). Por varias razones. Una se puede deducir del argumentario de Sánchez en su comparecencia-mitin del viernes: la política social del Gobierno (salario mínimo, pensiones, funcionarios) ha beneficiado a millones de españoles y se vería frenada si llega al poder una derecha que tenía dos caras y ahora es rehén de la ultraderecha. Pedro toca el resorte de la sensibilidad social y apela al miedo. Tiene la convicción de que ambos mecanismos de movilización fallaron en Andalucía, donde la abstención perjudicó claramente a la izquierda.

Otro motivo de que haya un 28-A aparte del 26-M es el panorama político dibujado en los últimos meses y la situación y perspectivas de las distintas fuerzas políticas. La irrupción de Vox hace daño básicamente al PP, la ruptura del PSOE con el independentismo frenaría el trasvase de votos socialistas a Ciudadanos y Podemos ha dejado, por su carajal interno y el desprestigio de Pablo Iglesias, de hacerle la competencia como partido hegemónico de la izquierda. Las encuestas abonan este análisis de los gurús moncloítas y los agradadores de Ferraz.

En estas condiciones Pedro Sánchez se ve como primera fuerza política tras el 28 de abril, ganando por fin unas elecciones, y gobernando sin mociones de censura, cesiones al independentismo ni amenazas a su liderazgo interno. Lo cual tiene algo de cuento de la lechera. Porque también puede ocurrir que, aun confirmándose esas tendencias generales del electorado, la suma de diputados de PP, Ciudadanos y Vox sea, como en Andalucía, superior a los 176 que otorgan la mayoría absoluta. Un resultado inapelable, incluso si Pedro reincidiera en sus malas compañías.

No es descabellado imaginar que Pedro Sánchez, que ganó La Moncloa tras perder dos elecciones en 2015 y 2016, la pierda ahora ganando las elecciones de 2019.

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