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Pedro Sánchez o el ridículo

¿Está la situación en España para que el presidente se dedique a recorrer mundo?

Sabe alguien a qué ha ido Pedro Sánchez a Marruecos? ¿Está la situación en España para que el presidente se dedique a recorrer mundo en visitas sin contenido confesable y sin otro programa que el vano intento de crearse un perfil de estadista? El Gobierno está sitiado por la acumulación de casos de corrupción y su incapacidad para presentar los presupuestos, sus aliados lo cuestionan, la economía se estanca, el infumable pacto con el PP y contra el poder judicial se desmorona, el secesionismo se crece con los regalos que recibe, la Monarquía es acosada por los socios del Gobierno..., pero Sánchez no pisa tierra ni para repostar. El comunicado de su encuentro con el ya innegable y preocupantemente enfermo Mohamed VI ha sido patético de pura vaciedad, pero no fue distinto el resultado de su paso por Canadá, por la Asamblea de la ONU o por la reciente cumbre de París, acompañado de forma inconveniente por su mujer, eso sí, ocupando espacios que en nuestra tradición diplomática y protocolaria corresponden al Rey. No es extraño que en la Zarzuela crezca la inquietud ante este desmesurado protagonismo que ha reducido la agenda internacional de Felipe VI a la nada.

Pero al doctor Sánchez todo le resbala con tal de figurar, el sentido del ridículo le es ajeno. Sabrán que lo primero que hubo de hacer en su visita a Rabat fue desplazarse hasta el mausoleo de los reyes Mohamed V y Hassan II, modelos de demócratas y grandes benefactores de su pueblo, como es sabido, para rendirles homenaje. ¿En qué estaría pensando en ese momento en que muy modosito él se cuadraba ante los catafalcos? Es fácil conjeturar que su mente habrá volado hacia cierto Valle donde reposa y sigue reposando tras un nuevo 20N el hombre al que prometió sacar de su tumba para satisfacción de cainitas. ¿Quién le montó ese programa? Todo lo que siguió después fue Pedro Sánchez en estado puro: mentiras y postureo. El nivel lo ha marcado la propuesta a Marruecos de organización conjunta con España y Portugal del Mundial de fútbol de 2030. Los portugueses, que nada sabían del nuevo embrollo, han recordado inmediatamente que la Fifa prohíbe las candidaturas conjuntas de países pertenecientes a distintas confederaciones, pero es que fuera de España no pueden sospechar lo baratas que le salen las ocurrencias al doctor Sánchez. El improvisador, el indocumentado, el trolista.

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