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La esquina

José Aguilar

jaguilar@grupojoly.com

Partidos contra la democracia

En la práctica, todos los partidos nacionales vulneran la Constitución, que exige su funcionamiento democrático

Hablábamos ayer de que Pablo Iglesias está a punto de concluir su proceso de desnaturalización de Podemos para convertirlo en un partido cesarista y piramidal a su entero servicio. La apreciación es injusta por unilateral. En realidad, todos los partidos del arco parlamentario nacional funcionan de manera parecida. En la práctica, todos vulneran la Constitución de 1978, los que la defienden y los que la derogarían si pudieran (Artículo 6: (...) son instrumento fundamental para la participación política (...) Su estructura interna y funcionamiento deberán ser democráticos".

Deberán ser, pero no lo son. Alguno lo ha sido durante una temporada, pero con los años, y degenerando, degenerando, han sofocado la democracia interna. Ni siquiera las elecciones primarias y las listas abiertas en algunas organizaciones políticas han superado los corsés a la libertad de la militancia que suponen los aparatos gigantescos que dominan a los partidos y el clientelismo desaforado que los rige. Curiosamente, los liderazgos fuertes y carismáticos del pasado no exigían tanto control. Al contrario, los actuales líderes menos valiosos e indiscutibles precisan de estructuras orgánicas amplias, sumisas y propensas a la consigna.

Aparte del caso de Unidas Podemos, piensen en lo que está pasando en los demás partidos. En el Partido Popular, Pablo Casado acaba de protagonizar un episodio claro de caciquismo e imposición al apartar en el País Vasco a su mejor líder para sustituirlo por un peón de Aznar, todo ello por vía digital. En Ciudadanos, Inés Arrimadas va a triunfar con un liderazgo completamente personalista, como el que llevó al naufragio a su antecesor, ya que copia el mismo modelo de partido, centralizado y poco participativo. ¿Qué decir de Vox, que ya lo tiene todo a punto para reforzar la disciplina cuartelaria como su seña de identidad organizativa, en la que Santiago Abascal va a poder purgar desde arriba a todo militante o dirigente que desobedezca sus consignas? El PSOE, finalmente, ya no existe tal como lo conocíamos. Se hace lo que decide Pedro Sánchez, los órganos intermedios, como el Comité Territorial, han sido eliminados, los barones no pintan nada y el Comité Federal se reúne para bendecir la coalición con Podemos... cuando ya se ha formado gobierno.

Todos van de la mano para empobrecer la democracia. A los militantes de base sólo los quieren para hacer campañas. A los ciudadanos, para que los voten. Y a callar.

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