Al sur del sur

Javier Chaparro

jchaparro@grupojoly.com

Paco

Como Federico a Granada, Paco es un nombre unido para siempre a un espacio físico y sentimental llamado Algeciras

Algunas semanas atrás, Quino López detallaba en estas páginas el reciente proceso de transformación en hotel de la casa toledana que Paco de Lucía, a finales de los 90, convirtió en su hogar y lugar de inspiración mágica. En ese antiguo patio de vecinos con cinco siglos de historia entre sus muros se parió, entre otros, un álbum tan grande como Cositas buenas, grabado allí mismo por el maestro con la colaboración de Camarón, Tomatito, Diego el Cigala, Alejandro Sanz y Jerry Gonzales, entre otros amigos. No es extraño, así pues, que muchos de los huéspedes del hotel Entre dos aguas, llegados expresamente hasta el establecimiento desde diversos lugares del mundo, se les salten las lágrimas de la emoción al saberse en un espacio de creación tan sublime como aquel. En Algeciras, a 600 kilómetros de ese pequeño templo del arte, podemos entender esas sensaciones, aunque en la ciudad natal del artista carezcamos aún, lamentablemente, de referentes suficientes en torno a su figura. Más allá del hermoso monumento ubicado junto a la entrada del puerto y de su tumba en el cementerio, tan solo contamos con la apuesta que desde el sector privado desarrolla José Luis Lara, con la celebración cada verano del excelente Festival internacional de la guitarra Paco de Lucía.

Hay, no obstante, motivos para el optimismo. Coincidiendo con el quinto aniversario de la muerte del guitarrista, Algeciras ha dado un paso decisivo para saldar la deuda que mantiene con su hijo más ilustre: el Ayuntamiento ha alcanzado un acuerdo con su viuda a fin de diseñar y dotar de contenidos al futuro museo dedicado a su memoria, situado en la antigua comisaría de la Policía Local, en la calle Ruiz Zorrilla. Orillados los intereses particulares, mañana se abrochará por completo ese pacto con la otra parte de la familia, para que ese espacio -un "centro de interpretación", en su incomprensible acepción moderna- sea lo más rico posible, contando con enseres del guitarrista, premios, discos y otros objetos que servirán para aproximarnos a la enorme dimensión de un personaje tan irrepetible como él y hacerlo llegar a todos los públicos, ya sean estudiosos de su obra, turistas o chavales en visita escolar.

Todo se ha dicho y escrito ya sobre la trascendencia internacional de la obra de Paco de Lucía, de las innovaciones que incorporó, de la influencia que tuvo en multitud de guitarristas, de la fusión de músicas a la que dio pie, de las murallas artísticas que su talento tumbó y de su honda huella en el cante jondo. Como Federico a Granada o Juan Ramón a Moguer, Paco es un nombre propio unido para siempre a un espacio físico y sentimental llamado Algeciras. Ha llegado el momento de que su legado ocupe un lugar privilegiado y permanente, cerquita de sus paisanos.

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