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Gafas de cerca

Tacho Rufino

jirufino@grupojoly.com

Negacionistas epidemiológicos

Los negacionistas son resistentes como el virus y creen que esto es un contubernio de Trump para dominar al mundo

La cosa va en serio, aunque hagamos broma sobre el asunto. Carezco de formación ni información sanitaria, y de capacidad de entenderla, y por tanto de criterio, pero veo cosas. Como usted, aunque no como el niño de El sexto sentido… que veía muertos. En el campus donde trabajo ha sido detectado un caso de coronavirus. En Milán, donde los aristócratas se saltaban la prohibición de abandonar el domicilio en las epidemias de peste, 16 millones de personas están aisladas por orden gubernativa: y aunque allí hay dinero, no hay ya fincas para tantos. Toda la enseñanza de Vitoria estará de vacaciones epidémicas. Ayer, yo dejé de asistir a una reunión de columnistas de esta casa porque no las tenía todas conmigo, y me fui al hospital, donde me dijeron que lo mío era otra cosa; indigna de narrarse, pero no contagiosa. A pesar de que, como decimos y es palpable, la cosa va en serio, los negacionistas son resistentes como el virus: que esto es un contubernio trumpiano para dominar a China y al mundo.

O, enfocando a nuestro ombligo, que la alarma es una treta de Pedro Sánchez -culpabilizarlo de todo es blanquear y darle la razón "al contrario", sanchófobos-, que así va bajándose los pantalones, e induce a Cataluña y al País Vasco al independentismo por lo bajini, narcotizándonos con el miedo al contagio. Y esto se lo he oído a una de las personas más lúcidas y cultivadas que pululan por los medios. El negacionismo ya no es climático, para suerte de quienes niegan que la industria y el consumo humanos hacen daño a la Tierra: ahora está más in negar que este virus sea un marrón planetario, o elucubrar con que es cosa de los hombres malos, manipuladores y poderosísimos. Si no un castigo bíblico en el XXI.

Que la economía ha sido el más sensible de los terrenos temerosos del coronavirus es un hecho. Los inversores y ahorradores de bolsa, que ya no son sólo ricachos, han perdido casi un veinte por ciento de sus inversiones y ahorros. El turismo está caminando hacia el shock no sólo en Italia, y no quiere uno señalar. El petróleo, por razones distintas pero también por el virus, está entre 30 y 40 euros el barril (recuerdo ahora y por esto a un emérito cátedro economista que pronosticaba en 2007 un petróleo a 200 dólares, en otro ataque de negacionismo de la Gran Crisis muy común en la misma puerta de la recesión). Si esta crisis no se mete en vereda en cuatro meses, la economía, y por tanto la vida diaria de las personas, se verá seriamente dañada. El dinero tiene miedo a lo que otros niegan o atribuyen a alucinógenas conspiraciones.

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