Su propio afán

Nadia por aquí, nadia por allá

Nadia Calviño ha hecho un truco de magia mediática con su no-foto y nada más

Como no me gusta nada salir en las fotos (por evidentes razones), siento una instantánea afinidad con quien se escabulle del disparo -clic- en el último segundo. "El macabro ojo tuerto de la cámara", lo llamó el pintor Ramón Gaya. La razón de Nadia Calviño para escaquearse de la foto con los empresarios que la habían invitado al Madrid Leaders Forum es una tontuna, pero ella salta del photocall, y eso despierta a bote pronto mi simpatía.

La excusa de Calviño, en cambio, es antipática. Se niega a ser la única mujer en el retrato, porque eso, dice, es intolerable. Mejor excusa daba un amigo, que decía muy serio: "Desde que murió mamá, ya no salgo en las fotos". Madre y muerte eran un tándem invencible, y dejaba a todos los fotógrafos con el corazón en un puño. Le aplaudo la eficacia, que era máxima; aunque también creo en su sinceridad. Si no es para que la vea y guarde una madre, ¿para qué querríamos ser fotografiados?

A Calviño sólo le aplaudo su agilidad. Se le notan aún las famosas clases de gimnasia del colegio Estudio. También hay algo de flamenca en las vueltas que da (gustándose) para salir del tablao. Lo han visto, ¿verdad? Arsa. Parece que está bailando la cuarta. Será el espíritu de la feria de Jerez. Pero debería haber bailado la primera ("Mírala, cara a cara, que es la primera"), adelantando el piececito como ella sabe. Siendo la ministra de Economía y la vicepresidente primera del Gobierno del Reino de España, el empoderamiento femenino quedaba clarísimo en la placa, con independencia del conteo genital.

En ese regodeo de las vueltas se ve la paradoja: no huye de la foto, la busca. Ay, pillina. Nadia por aquí, Nadia por allá, y, tras el truco de magia mediática, mucha más presencia, como demuestra este artículo, entre tantos. Quiere que hablemos de ella, aunque sea bien, como los toreros. Que no lo hagamos de Economía, porque entonces sería mal, muy mal. ¡A ver si las vueltas que pega son manoletinas de salón dedicadas al feminismo de ídem!

A la que han sacado de la foto, pero con las mulillas, tras un innoble descabello, es a la directora del CNI, Paz Esteban. La sustituirá otra mujer, por supuesto; pero lo importante es que no se enfade Junqueras, que, macho, hace mucha falta en la foto, aunque no sea fotogénico. Ni lo es él, con perdón, ni humillar al CNI. Fotos sí, fotos no, más fotos, seguir en la foto, etc., ésta es toda la política del Gobierno.

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