Las dos orillas

Mociones de censura

En la política española esos brindis al sol proporcionan beneficios. Porque vivimos a base de rumores y ficciones

Hasta los politólogos más torpes saben que los comunistas ortodoxos (y los fascistas) aprovechan la democracia para llegar al poder, si es posible, pero no creen en sus fundamentos, que consideran un invento burgués. Bien sea del Íbex 35, de la trama, o de cualquier contubernio. Pues son muy de contubernios, como los otros, a los que tanto se parecen. Por eso, los mecanismos de la democracia, llegado el momento, se los pasan por el forro, sólo les interesan para sus fines. Y así intentan convencer a la gente de que todo se gana en la calle (que, al parecer, es suya), incluso las mociones de censura.

Una moción de censura se puede presentar en la democracia representativa. Pero no es útil matar mosquitos a cañonazos. Ni mucho menos disparar cañonazos para no matar ni a un mosquito, como pretende Pablo Iglesias. Tan sólo para deleitarse con el ruido de los cañones, que es lo que le atrae. Y para tomar el Congreso de los Diputados como rehén de un embuste, cuyo propósito es fastidiar más al PSOE, en un momento en que se está dirimiendo el liderazgo. En fin, que la moción de censura no va contra Mariano Rajoy, sino contra Susana Díaz. Aunque no la han presentado en Andalucía, sino en Madrid. Y es también un baloncito de oxígeno para Pedro Sánchez, que así se puede diferenciar de Pablo Iglesias, diciendo que no la apoyaría, en un momento en que ya se le veía muy parecido, tanto que sólo le faltaba la coleta.

Si otros partidos, como revancha, hicieran lo mismo que propone Podemos, este país se convertiría en una anarquía. Porque también se podrían plantear mociones de censura en los ayuntamientos. Por ejemplo, en los del cambio, como Cádiz, donde Podemos gobierna gracias a los votos del PSOE. O en otros como Sevilla, Córdoba y Jerez, donde el PSOE gobierna porque se lo permitieron Podemos e Izquierda Unida. Presentar mociones, sin tener suficientes apoyos, es una ridiculez. Plantearlo en plan frívolo, sabiendo que no llegarán a nada, es una pérdida de tiempo.

Sin embargo, en la política española, esos brindis al sol proporcionan beneficios. ¿Por qué? Porque vivimos a base de rumores y de ficciones. Se lanzan globos sondas, se sugieren ocurrencias, se anuncian falsedades, se condena antes que los jueces... Y se les presta atención, que es lo peor. Se habla en las tertulias, escribimos artículos. Al final, vas a caer en la trampa. En consecuencia, les permite vivir del cuento. Lo único a lo que pueden aspirar.

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