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Ojo de pez

Pablo Bujalance

pbujalance@malagahoy.es

Ministro Solís

Supongo que en un mundo ideal a ningún consejero se le ocurriría decir que la educación puede ser un obstáculo

Seguro que recuerdan los tiempos en que Ciudadanos se reivindicó como el único partido capaz de frenar la decadencia de la educación pública en España. Informe PISA en mano, Albert Rivera y los suyos insistían en que el nivel de comprensión lectora, razonamiento matemático y otras habilidades entre los escolares españoles era vergonzosamente menor que en otros países de Europa, y que semejante catástrofe tenía que ver, también, con la corrupción política y con la incapacidad de los profesores para actualizarse y seguir formándose en el desempeño de su oficio. Buena parte de aquel diagnóstico tenía que ver con Andalucía, donde los índices tipo PISA eran todavía más dolorosos en su concreción regional; y ha sido en Andalucía, curiosamente, donde Ciudadanos ha tenido por primera vez suficiente responsabilidad para demostrar su pregonada capacidad. Javier Imbroda asumió la Consejería de Educación y lo primero que hizo, en consonancia con las soflamas de Rivera, fue poner al profesorado en su contra, con acusaciones nada veladas de desasistencia e incompetencia. Las acusaciones quedaron luego refrendadas con medidas que convertían a los docentes, especialmente a los interinos, en adversarios políticos; y muchos padres indignados con las tareas de sus hijos aplaudieron al unísono. Un buen triple.

Después, cabía preguntarse si la participación de Imbroda en proyectos educativos privados le convertía en el hombre idóneo para el puesto. Pero, en todo caso, y por aquello de otorgarle cierta confianza, resultaba preferible atender a sus directrices. Y, bien, el entrenador ha propuesto soluciones para su gran revolución educativa como la obligación de comenzar cada jornada lectiva con una hora de educación física y la promoción, proyección y protección absoluta de la materia, lo que está desde luego muy bien, pero cuánto se echa de menos un respaldo similar a los contenidos científicos, humanísticos y también los artísticos, desmantelados sin remisión y con una resonancia casi anecdótica en el curriculum. Ha llegado a decir el consejero que los estudios no pueden significar un "obstáculo" para los deportistas de élite en ciernes. Y supongo que en un mundo ideal a ningún consejero de Educación se le ocurriría referirse a la misma en estos términos. Si la educación es un obstáculo, apaga y vámonos.

Estuvo al quite Montano cuando me recordó en las redes al ministro Solís: "Menos latín y más fútbol". Pues eso: la revolución educativa que prometía Ciudadanos no era otra cosa que la vuelta a la Falange. De modo que a calentar y que estudien otros.

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