Al sur del sur

Javier Chaparro

jchaparro@grupojoly.com

Justicia

Las injerencias del poder político continúan muy activas, las sedes se han quedado viejas y el personal es escaso

Si la entrevista que hoy publicamos con el magistrado Manuel Gutiérrez Luna se hubiese realizado hace diez o veinte años, comprobaríamos sin riesgo a equivocarnos que buena parte de las reflexiones que expone sobre las carencias de la Justicia ya eran perfectamente válidas décadas atrás. El presidente de la sección de Algeciras de la Audiencia Provincial de Cádiz lo resume de forma sencilla: la Justicia en Andalucía "sigue siendo una Cenicienta". Los años han pasado, pero persisten muchos de los problemas de entonces porque las injerencias del poder político continúan muy activas, las sedes judiciales se han quedado por lo general viejas y el personal del que se dispone en los juzgados es escasísimo. Ahí están año tras año las estadísticas del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) para comprobar que la carga de trabajo va en aumento sin que la Administración haya puesto los medios necesarios para alterar el paisaje. Si las diligencias se instruyen y se celebran juicios es gracias al amor propio y a la profesionalidad de los jueces, los fiscales y los funcionarios, que echan horas extras y arañan tiempo de donde no hay. ¿Cómo es posible que la sección de Algeciras cuente con el mismo número de funcionarios que cuando se creó en 1999 y que el número de casos esté en un 170% respecto a los valores recomendados?

El desdén con el que la Justicia es tratada en una comarca como el Campo de Gibraltar, pese a la incidencia que tiene en ella un fenómeno de trascendencia internacional como el narcotráfico, ya ha sido denunciado en repetidas ocasiones por jueces y fiscales sin que sus voces de alarma hayan causado apenas efecto. El decano de los primeros en Algeciras, Alberto Ruiz, ya advirtió en febrero pasado en Europa Sur que decenas de personas en situación de prisión preventiva por la presunta comisión de graves delitos relacionados con el tráfico de hachís y el blanqueo de capitales iban a empezar a salir de la cárcel tras pasar dos años sin que se hubiese celebrado la correspondiente vista oral. Y su vuelta precipitada a la calle significa volver a delinquir.

En este 2019 se han creado cuatro nuevos juzgados en el Campo de Gibraltar y se cuenta con un magistrado más en la Audiencia, pero el sistema continúa caminando con muletas, cuando lo que se precisa es alcanzar una velocidad de crucero. La Guardia Civil, la Policía Nacional y el Servicio de Vigilancia Aduanera realizan cada día un magnífico trabajo contra las bandas que operan en el Estrecho, pero su esfuerzo puede ser baldío si continúan faltando piezas clave en el engranaje judicial. Una Justicia que no funciona deja de ser justa.

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