La esfera armilar

Ignorancia inducida

La ignorancia es con frecuencia el resultado de una actitud perseverante, un no querer lo evidente

Quizás pase con la ignorancia lo que con la inteligencia. En lo que respecta a esta última, los psicólogos distinguen -me parece- diez tipos diferentes. Sin embargo, yo creo que la inteligencia es lo que es y que los matices son cosa del atavío añadido por la jerga especializada. Tal vez quienes se dedican al estudio de la mente, no son del todo conscientes de cómo complica las cosas el hábito a provocar necesidades. Tal cual sucede en nuestras sociedades de consumo, en las que se crea la necesidad con el fin de derivar el deseo de consumir. Especializando ad libitum; atomizando, en fin, el conocimiento, sabiendo más de menos, pierden perspectiva quienes se alejan del todo y se sumergen en alguna de sus pequeñas partes. Pierde el especialista, aunque la sociedad se beneficie de que haya quienes sepan mucho de algo. Tengo la impresión de que en la clase pensante pulula una suerte de confusión entre inteligencia o capacidad de entender y discernir, y talento o capacidad para ser y desempeñar. Inteligencia musical sería, según mi propuesta, talento para la música.

En cuanto a la ignorancia, ocurre que es con frecuencia, el resultado de una actitud perseverante; un no querer ver lo evidente. En la memoria o capacidad para recordar hechos pasados, se produce un raro fenómeno de ignorancia inducida. Calificativos como democrática o histórica son ya un importante síntoma de ignorancia inducida; la memoria es un concepto, por lo tanto incalificable como actitud. Voy a recodar, a modo de ejemplo, que en octubre se cumplirán cuarenta y cinco años de la inauguración (1976) en Algeciras, de la terminal de Sea-Land (creada en 1975), la mayor naviera del mundo, en el sector de contendores, hasta 1999, cuando la compra la danesa Maersk. No es necesario entrar en detalles para que comprendamos la trascendencia del asunto: el puerto de Algeciras se ponía con este evento, en camino de ser uno de los puertos de contenedores más importantes del mundo. Estos días se ha recordado ese hecho con la llegada del portacontenedores gigante que lleva el nombre de la ciudad.

No hace mucho se celebraron los cincuenta años de Acerinox y por ahí anda el complejo petroquímico que siguió a la refinería. Conviene que los ignorantes por autoinducción o por oficio remunerado, hagan la cuenta de las fechas y una vez situadas en su momento político corrijan su ignorancia acerca de lo que ellos mismos llaman memoria democrática.

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