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Huelga climática

¿Se puede hacer una huelga contra el clima? ¿Y en qué consistiría esa huelga, suponiendo que fuera posible?

El otro día, en una cadena de televisión que informaba sobre una manifestación de estudiantes contra el cambio climático, el locutor definió la movilización -una simple performance callejera- como una "huelga climática". La frase me sorprendió por varias razones. Primera, por la banalización sistemática que está sufriendo la palabra "huelga". Una huelga de verdad es un movimiento laboral que los trabajadores llevan a cabo contra los empresarios -y por lo general, contra el Estado que los respalda-, a costa de grandes sacrificios laborales y económicos, o incluso despidos y persecuciones políticas. Y por eso mismo, que hoy en día se llame huelga a movimientos no sólo autorizados -sino alentados y promovidos por el poder- es una burla intolerable para quienes de verdad hicieron huelga en el pasado y la siguen haciendo en algunos lugares del mundo, teniendo que pagar por ello un alto coste personal y económico.

Pero eso no es todo. Aparte de que es un disparate llamar huelga a una festiva manifestación estudiantil, también es un absurdo calificarla de "huelga climática". Porque el clima, nos guste o no, es algo de lo que no podemos prescindir: el clima significa el oxígeno que respiramos, la luz solar que recibimos o el calor tibio de primavera que está haciendo surgir los brotes de azahar. ¿Cómo podemos hacer una huelga contra ese conjunto de fenómenos atmosféricos?

Nuestra época ha alcanzado un desarrollo científico y tecnológico nunca visto en la historia de la humanidad, pero al mismo tiempo se ha vuelto tan pueril que se deja engañar por el primer embeleco que satisfaga su narcisismo moral. Sólo así se entiende que llamemos "huelga climática" a una especie de pasacalles escolar. Sólo así se entiende que llamemos huelga a cualquier protesta, incluso a las organizadas por los poderes públicos.

Y sólo así se entiende que hayamos entronizado a la supuesta víctima de un atropello (por lo general imaginario) en el nuevo modelo de héroe o heroína contemporánea. Y sí, el cambio climático es una amenaza muy real, pero si queremos evitarlo, ante todo deberíamos empezar a ser realistas. Y dejar de llamar "huelga climática" a un simple pasacalles.

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