Crónica Levantisca

J. M. Marqués Perales

jmmarques@diariodecadiz.com

Hermano rico

A Pablo Casado, al que se le ha puesto 'cuerpesito de viernes', que diría Lola Flores, le llega su segunda oportunidad

El PP andaluz era uno de los hermanos pobre de Casa Génova. En los mítines de los populares siempre hay un largo tramo dedicado a los saludos, en eso Javier Arenas era un maestro, los conocía a todos, sirve para cohesionar a los concentrados, calentar los ánimos para el parlamento posterior y excitar los sentimientos más gregarios. La ola. Saludos a los alcaldes, gran ovación a los peperos del País Vasco y mención lastimera, condescendiente, al PP andaluz: anda, a ver si ganáis alguna vez. Pues ya está, Juanma Moreno, antes hermano pobre de Génova, abre curso en el hotel Palace, le precede Pablo Casado. Moreno es ahora el mayor respaldo del líder nacional, a quien el gallego Alberto Núñez Feijóo sigue mirando de modo avieso.

En su sentido original, los desayunos informativos son una gran mentira, porque no se desayuna nada; como mucho, un café de pucherete con leche y un zumo de bote servido por tipo con mucha prisa por retirar las mesas cuando finalizan las preguntas. Se desayuna después, en el after. Y es allí, ante una tostada con algo de aceite y un poco de jamón, que es como desayunan los cristianos, cuando un dirigente pepero me lo explica: hemos sacado pecho. Al PP andaluz y a su presidente hay que venir a verlos, en el Palace está Pablo Casado, Teodoro, Ana Pastor, el alcalde de Madrid, el no electo Maroto, casi como cuando Susana Díaz estaba a punto de convertirse en la Merkel española y los empresarios le lanzaban alfombras rojas desde que ponía el pie en Atocha al bajarse del AVE. La virtud más destacada de Juanma Moreno escasea en estos momentos en España, es el sentido común, claro que con eso no se ganan unas elecciones, te las tienes que encontrar, como le pasó al actual presidente, pero es un acompañante magnífico para el Gobierno. Algunas veces basta con no equivocarse. Ya sé que es más eficaz la proactividad, pero ésta tiende con frecuencia a la ocurrencia, que fue el eje rector del segundo mandato de José Luis Rodríguez Zapatero.

Juanma Moreno apoya a Casado, el líder de los 66 escaños a quien se le ha puesto cuerpesito de viernes, que diría Lola Flores, con la nueva convocatoria electoral del 10 de noviembre. Es una segunda oportunidad para olvidar su fracaso anterior. Casado se ha dejado barba para diferenciarse de Albert Rivera, le sienta bien, y Moreno abraza su idea de España Suma sin demasiada convicción, todo sea por apuntalar al líder.

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