Gibraltar y el Campo, ante un acuerdo histórico

El punto más delicado será el ejercicio de doble control fronterizo en la frontera exterior del espacio Schengen

Esta semana se ha publicado el texto del principio de acuerdo que inicia la negociación tendente a un tratado entre el Reino Unido y la UE en relación con el futuro estatuto jurídico de Gibraltar en sus relaciones con la UE. Ciertamente la lectura es asombrosa puesto que implica un acuerdo de mucho más calado y ambición de lo que se podía sospechar después del anuncio por parte de la Ministra española de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya, el último día de 2020.

La profundidad del acuerdo revela la intención de las partes de modificar radicalmente el marco actualmente vigente en las relaciones de Gibraltar con la UE y, en consecuencia, con España, para lo que se necesitará no solo un tratado sino probablemente un conjunto de instrumentos jurídicos y acuerdos políticos con distintos niveles de obligaciones y normas.

Desde luego no va ser fácil alcanzar el acuerdo en el plazo previsto de seis meses, pero las partes han demostrado una actitud altamente positiva y constructiva, por lo que, en principio, se puede ser más optimista que pesimista.

En mi opinión, el punto más delicado será el ejercicio de doble control fronterizo en la frontera exterior del espacio Schengen que pasará de la Verja al interior de Gibraltar, en su puerto y aeropuerto. Esto implicará la presencia de funcionarios españoles que tendrán el control final en la aplicación del conjunto de la normativa Schengen. Siendo una decisión histórica habrá que pulir muchos flecos antes de la decisión final.

Para el Campo de Gibraltar, la desaparición de la Verja, la aplicación de salvaguardias en materia aduanera para evitar distorsiones en el mercado interior, la armonización en el IVA sobre mercancías y la aplicación de impuestos especiales sobre productos sensibles como el tabaco, alcohol y combustible, así como determinar medidas equitativas en condiciones de igualdad supone una oportunidad inigualable de replantear las relaciones transfronterizas Otro punto de enorme interés es la posibilidad de creación de un mecanismo financiero de cohesión entre el Campo de Gibraltar y Gibraltar en cuestiones de formación y empleo, con financiación de la UE.

En definitiva, hemos pasado en unos días desde el borde de un abismo al inicio de una ruta de profunda transformación de las relaciones transfronterizas cargada de posibilidades. Este acuerdo debería acompañarse por iniciativas complementarias por parte de las administraciones, como una apuesta decidida por la conexión ferroviaria entre la comarca y las redes europeas y la modernización de infraestructuras, para lograr dar un salto transformador en el Campo de Gibraltar.

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