La esfera armilar

Gayubo ya es Algeciras

Mariángeles Gayubo se ha convertido en depositaria de las quintas esencias de la obra de su hermano

Felipe Gayubo ya pertenece a Algeciras como referencia ineludible. La respuesta de la Delegación Municipal de Cultura, de todo su personal, sin excepción alguna, no ha podido ser más satisfactoria. Algeciras no es una ciudad tradicionalmente dada a albergar la creación artística de calidad, sin embargo cuenta con un elenco de personajes de excepcional aptitud que, en términos relativos, es de los más importantes de España. Con Gayubo; de cuya obra se ha celebrado una exposición antológica en el Museo Municipal de Algeciras, anteayer clausurada; la creación artística en nuestra ciudad ha alcanzado una de sus cotas más altas.

Siendo, como es, muy importante la figura de este gran pintor de origen castellano, de Aranda de Duero, consagrado como artista en Algeciras, donde vivió su juventud y madurez, lo es más, si cabe, la actitud del Ayuntamiento, personificada en la Concejala Delegada de Cultura, Pilar Pintor. El buen gusto, el buen sentido y la sabiduría, han acompañado a Rosabel O'Neill y al gran equipo que le ayuda en su delicada tarea, para componer un ambiente al que resulta imposible referirse sin exaltar la buena hechura del trabajo realizado; proyectando la obra de Gayubo a toda la sociedad algecireña; en concreto, al ámbito escolar.

Debe resaltarse también la figura, extraordinaria, de Mariángeles Gayubo, a la que las circunstancias han convertido en depositaria de las quintas esencias de la obra de su hermano. No ha necesitado ser una experta, porque su sensibilidad, su afabilidad y cortesía, su inteligencia, en fin, han contribuido a hacer resplandecer aún más el brillo de una obra excepcional, variopinta, en la que se funden el hiperrealismo y el surrealismo de un modo que resultaría inimaginable para un conocedor experimentado en el análisis de obras de arte.

Amigos personales de Gayubo, que tuvieron el privilegio de conocerle de cerca y hasta de ser testigos de su creatividad, me consta que se han sentido gratificados con la iniciativa de la Delegación de Cultura algecireña, de no quedarse aquí, de mantener ad libitum la vitalidad y presencia del artista. Juan Márquez, in memoriam, y Mariví Puebla, son tal vez los más señalados, pero también Crescencio Torés y su esposa Elisa, Mario Acevedo, Eloy Alba o Santiago Sarmiento, son algunos de los que más satisfacción sentirán al ver que la obra de su amigo, del gran Felipe Gayubo, está de actualidad y ya jamás va a dejar de estarlo.

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