Crónicas Levantistas

J. M. Marqués Perales

jmmarques@diariodecadiz.com

Gana Ciudadanos

Si los independentistas y la extrema izquierda fuesen los únicos aliados posibles del PSOE, no sería una opción mayoritaria

Ciudadanos se retira del acuerdo de Presupuestos. "Muy desesperados", según palabras de Gabriel Rufián, debían de estar en el partido de Arrimadas para haber aceptado esta sopa agriada que Pablo Iglesias ha venido cocinando. Sobre los papeles, el proyecto de cuentas es aceptable, los perejiles que ha añadido ERC son eso, perejiles: hasta el PP en Andalucía votó a favor de la armonización fiscal entre comunidades autónomas en el Parlamento. Pero la sobreactuación de Rufián y, en especial, la de Arnaldo Otegi han convertido la conjunción en la votación en una alianza inmiscible. Ojo, que el PSOE sabrá el daño electoral que le hace que Bildu mantenga a Otegi como líder y que sea éste quien asegure que estas cuentas socialistas los acerca al objetivo final de la república vasca.

Ciudadanos gana con esta estrategia, porque no trata de convencer a los votantes populares o de Vox con su pragmatismo, sino a miles de electores del PSOE para los que esta alianza con los enemigos de España se puede soportar para algunas ocasiones, pero no como modo de hacer política. Si los únicos aliados posibles del PSOE fuesen los dos partidos independentistas, dejaría de ser una opción política mayoritaria. El sondeo electoral que hoy mostramos en estas mismas páginas muestra cómo el crecimiento de Ciudadanos se está debiendo al desplazamiento de electores socialistas hacia los naranjas.

¿Y el PSOE? Sánchez estaba obligado a sacar adelante estos Presupuestos, y su opción no era elegir entre Ciudadanos y ERC, sino entre Unidas Podemos y el partido de Arrimadas, porque es Iglesias quien impone las alianzas con la legitimidad que le da haber sido el ingeniero de la moción de censura. Ciudadanos no aporta mayoría al PSOE, no suma lo suficiente. Esa combinación la tuvo Albert Rivera, pero no quiso.

Sostengo que esto no va a durar mucho. Quienes gritaban "con Rivera no" en la calle Ferraz o eran simpatizantes de Podemos o no representaban al electorado medio de los socialistas. Pedro Sánchez sabe esto, y sus ministros están hastiados de las excentricidades de Iglesias; no hay que descartar, incluso, que el Gobierno de coalición se termine rompiendo a finales del próximo año porque la aventura con la extrema izquierda no es asumible. Algunos han creído que Sánchez ha rectificado al aceptar a ministros podemitas en la comisión de los fondos europeos, no es así, quien redactó ese borrador (definitivo) estaba en la operación de achicharramiento.

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