A contratiempo

MÓNIKA BELLIDO

Flamenco, poema de la vida

Este 'Manifiesto por el flamenco' de 2020 es un documento que creo que marcará un antes yun después en nuestra historia

Nada hay más grande que el espíritu humano cuando le invade el deseo de salir adelante… Quizás la pandemia -ese gran monstruo que nos mira a los ojos frente a frente, que intenta poner de rodillas al mundo de la cultura y asfixiarnos tanto física como psicológicamente-, en lugar de paralizarnos ha conseguido remover las conciencias, unir manos y sumar voces. Es lo que siento que acaba de suceder; que el mundo flamenco despierta de su letargo tras años de silencio, de miradas de reojo, de incomprensión, de aislamiento. Ha llegado la hora y -contra todo pronóstico- somos los artistas los que hemos decidido salir juntos de este atolladero.

Todo comenzó con la lectura del manifiesto que se hizo público en el Día Internacional del Flamenco, a los pies de la estatua de Paco de Lucía. No se trata de un pregón por encargo, ni de un acto conmemorativo y… hasta el año que viene. Se trata de una declaración de intenciones. Se trata de un grito desgarrado por el flamenco y por la cultura. Se trata de un "moriré de pie y no de rodillas", ante la realidad que nos tocó vivir. Quizás Falla o Lorca, allá donde estén, contemplen con una sonrisa cómo la historia se repite. Quizás traiga a su memoria aquel Concurso del Cante Jondo de 1922, en el patio de los Aljibes de la Alhambra, cuando un grupo de intelectuales de la época unieron sus voces para salvar nuestro arte del antiflamenquismo de la Generación del 98. Supieron despojarlo de todas las adiposidades de la España rancia de chascarrillo, que empañaba la esencia del legado cultural que supone el flamenco.

Este 'Manifiesto por el flamenco' de 2020 es un documento que -considero- marcará un antes y un después en nuestra historia. Será la primera piedra sobre la que apoyarse para construir ese futuro que ansiamos. Ese "poema de la vida, que llamamos flamenco" es el resumen de un sentir; el del pueblo andaluz, que recoge en su forma de expresión musical el elixir de todas las culturas que han pasado por su territorio durante siglos. Es la caja de los aromas de lo andaluz. Pero ese poema de la vida nos ofrece, además, la oportunidad de contemplar los perfiles poliédricos del ser humano, que retratan la vida con todos sus tragos dulces y amargos. Porque todos hemos sentido alguna vez rompernos por dentro de dolor, porque todos hemos sentido alguna vez la plenitud de la alegría o el torrente del amor verdadero… Por todo eso, unimos nuestra voz en una sola. Para que ese legado siga latiendo en nuestros pulsos y habite en nosotros, los artistas, auténticos mensajeros de ese poema de la vida llamado flamenco. Larga vida.

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