Fanés y descangallados

El PP se ha quedado en el centro de la derecha y ha pinchado en la elección de sus oligarcas

Los análisis a posteriori son tan especulativos como los que se hacen a priori. Y los comportamientos de los colectivos son tan impredecibles como inescrutables. Aunque los sondeos apuntan maneras, no sólo se hacen mal -hacerlos bien es muy costoso- sino que por lo general están influenciados por tendencias inspiradas por los promotores. La mayoría de los comicios que supongan la configuración de cámaras en situaciones de heterogeneidad territorial, introducen correctivos como la Ley D'Hont. En España, se utiliza la provincia como circunscripción y el notable desequilibrio de población de unas a otras introduce sesgos indeseables. Pero esos sesgos son muy atractivos para los medios, que acuden con toda clase de recursos a sus contradicciones, y para los Partidos, que pueden interpretarlos a su gusto y así endulzar los resultados a conveniencia de lo que se tercie.

En estas elecciones, el independentismo y la fragmentación de la derecha, han sido las dos columnas que más juego han dado a la especulación. Sobre todo para la estrategia de "que viene el lobo". Al final, el Partido emergente Vox ha sido el que más miedo ha dado, debido sobre todo a una saña orquestada desde los ángulos que se proponían su neutralización, bien sea por intereses electoralistas o por un rechazo visceral, más o menos espontáneo, de plumillas y otros especímenes difusores de dimes y diretes. Por otra parte, Ciudadanos es un Partido en el que predomina un sentimiento conservador; eso sí abierto y alimentado por una suave y ornamental brisa liberal. Cuando se constituyó, la socialdemocracia se mencionaba en sus principios estructurales, luego se prescindió de la palabra, simplemente porque sus primeras huestes no estaban por la labor de parecer socialistas. La clase media burguesa fue -y es- su principal nutriente, no obstante aún anda de aquí para allá, buscando un cubículo en el que situarse de modo bien definido.

El PP se ha quedado en el centro sin dimensión, de la derecha, y ha pinchado en la elección de sus oligarcas. Bastantes de los votantes de Ciudadanos y de Vox, lo eran del PP. ¡Ay, aquellos tiempos en que la derecha "tout entière" era una fortaleza inexpugnable! No volverán, desde luego, así que ya pueden ir en el PP, tan flácidamente liderado, ajustando el espacio para que sus electores potenciales sepan dónde está y no se queden, como ahora, fanés y descangallados, mirando a sus costados.

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