El balcón

Enchufes y chollos

Un viejo debate de 40 años: el favoritismo se sigue paseando como una sospecha por la actualidad andaluza

CADA poco la castiza costumbre del enchufe pasea una sospecha. Es un regreso al futuro. Recuerda un debate de La Clave de José Luis Balbín en TVE, en vísperas de la victoria del PSOE en 1982. Estaban Fraga, Carrillo, Guerra, Lavilla, Arzalluz, Roca, Uruñuela y Rodríguez Sahagún. Se llamaba ¿Para quién los votos? [Lo pueden encontrar en Youtube]. Lo primero que llama la atención es que entonces se argumentaba, se discutía, con cortesía y buenas maneras, lejos del insulto o la vejación del adversario tan habitual ahora. Quien mejor estuvo, Javier Arzalluz, fue quien menos habló, lo que pone en evidencia que la verborrea sólo es rentable para el ego del actuante.

Aquel primerizo debate electoral de la moderna democracia española dejó algunas anécdotas. Una muy llamativa era la nube de humo que flotaba por el plató, procedente de la pipa de Balbín y los cigarrillos de Carrillo. Otra es que se habló de corrupción: la película que se proyectó estaba basada en la novela Todos los hombres del rey de Robert Penn, inspirada en la vida real de un gobernador populista y corrupto de Luisiana. Guerra llegó a decir que "el poder relativo corrompe absolutamente". Y ante la inminencia del triunfo del PSOE, Arzalluz se preguntó si con el cambio ya nadie pediría un enchufe en este país. El jefe del PNV explicó que el pueblo también tenía que cambiar y abandonar prácticas como pedir "la recomendación del hijo, el enchufe del otro o el chollo de más allá".

Es una asignatura pendiente. Hace pocas semanas se supo que la Agencia Pública Sanitaria del Alto Guadalquivir, dependiente de la Junta de Andalucía, en el concurso para cubrir un puesto de técnico superior de Comunicación había tenido un caso alarmente. La jefa de prensa del PP de Jaén se presentó con una autoevaluación de 92.550 puntos que tras la revisión se quedaron en 67. Resultó ser la última en méritos de todos los candidatos, con gran diferencia, pero sorprendentemente sacó la mejor nota en la entrevista y el proyecto, para quedar primera por la mínima. En Benalmádena, con alcalde socialista, en una selección para seis puestos de bombero, una prueba eliminatoria de natación en el mar en la que habían pasado 11 aspirantes se ha repetido esta semana y han aprobado 17 más, con la lógica decepción de los mejores.

Arzalluz terminó la reflexión en La Clave con una máxima: el país necesita políticos honestos, capaces, controlados y un pueblo que quiera cambiar. Regresamos al pasado.

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