La ciudad y los días

Carlos Colón

ccolon@grupojoly.com

Elogio del público

Bergman 'felicitó' en 1979 al AFI por reconocer lo que el público sabía de Hitchcock desde hacía 50 años

Emiten por CineDoc&Roll de Movistar el excelente documental Yo soy Alfred Hitchcock, de Joel Ashton McCarthy. En él se incluyen imágenes del homenaje que el American Film Institute tributó en marzo de 1979 al genial creador. En su intervención Ingrid Bergman dijo con inteligente ironía: "Quiero felicitar al American Film Institute por reconocer lo que el público sabe desde hace 50 años". Un magnífico y elegante palo a los críticos americanos que lo consideraban sólo un hábil artesano dedicado al denostado cine de género y a los académicos que nunca le dieron el Oscar al mejor director. Y también un hermoso elogio a esa masa anónima generalmente despreciada que es el público.

No se equivocaba Ingrid Bergman: el público empezó a amar a Hitchcock desde 1927 con El enemigo de las rubias y se le rindió del todo desde que, con Rebeca, empezó en 1940 su etapa americana. Mi madre, que podía representar muy bien al espectador medio, le fue fiel desde que vio Rebeca en el Llorens el mismo día de su estreno, exactamente el jueves 18 de marzo de 1943. Y aún no debía ser muy conocido en España ya que en el anuncio en prensa se escribían correctamente los nombres de Joan Fontaine y Laurence Olivier (a este, sí, cambiándole la u por una w), mientras que el director aparecía como Alfred Schikoch.

No solo en el caso de Hitchcock el público, como con tan elegante e inteligente mala leche dijo la Bergman, ha amado no pocas veces películas, actores y directores que la crítica ha tardado décadas en reconocer. Basten otros dos ejemplos: Cantando bajo la lluvia, adorada por el público desde su estreno en 1952, no fue incluida entre las 10 mejores películas de la historia del cine en la más fiable y extensa votación -que además tiene el valor de renovarse cada diez años- hasta 1982 (año en el que también entró en ese reducido olimpo Centauros del desierto). Aunque es de justicia recordar que los jóvenes críticos y futuros realizadores franceses de la Nueva Ola defendieron el genio de Hitchcock desde los años 50: en septiembre de 1956 Cahiers du Cinema le dedicó un número monográfico y en 1966 Truffaut publicó su fundamental El cine según Hitchcock, harto de que los críticos americanos lo despreciaran. Valga como mi homenaje al público que, como dijo Ingrid Bergman, descubrió a Hitchcock 50 años antes que los críticos, la Academia y el AFI.

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