Al sur del sur

Javier Chaparro

jchaparro@grupojoly.com

Divide et impera

Las elecciones municipales permitirán que se abra el debate en la izquierda y la búsqueda de nuevos referentes

En los tiempos en los que los sindicatos se sentaban de igual a igual en las mesas diálogo con la patronal y la negociación colectiva marcaba el futuro de las empresas, los trabajadores más veteranos reiteraban antes de las reuniones un consejo al oído de los más novatos: todos a una y culo de hierro, lo que venía a significar dos cosas: una, que las posturas iniciales debían mantenerse fijas y con una sola voz y, dos, que el primero que se levantase de la mesa por incapacidad de convencer a la otra parte, cansancio o aburrimiento acabaría indefectiblemente perdiendo el pulso.

Para el caso que nos ocupa, el acuerdo de gobierno en Andalucía, tales consejos se habrían demostrado contraproducentes. Quienes dábamos por hecha la victoria del PSOE -es decir, todos menos Juanma Moreno- partíamos del falso apriorismo de que la división del voto del centro-derecha iba a provocar su debilitamiento, pero ese divide et impera (divide y vencerás) se ha demostrado, al contrario, como un elemento incentivador para los votantes más conservadores. A mayor número y riqueza de opciones políticas en el espacio de la derecha, más apoyos y más ganas de participación. Las urnas los criaron y ellos se han fundido en una alianza sin complejos en torno a lemas -pertenecientes a todos, basta con leer la Constitución- como la unidad de España y la defensa de la equidad entre los territorios. Fácil.

Es obvio que tampoco ha sido dura la negociación posterior entre PP, Cs y Vox, más allá de alguna rancia y pasajera astracanada por parte de los más radicales allende Despeñaperros. Las tres partes exhibieron desde un comienzo una textura más que bizcochable, con ganas de cerrar los pactos sin necesidad de apurar los plazos.

Los más críticos podrán mirarlo del derecho o del revés, pero es el acuerdo perfecto para todos sus firmantes. Los tres partidos no solo han alcanzado el objetivo inicialmente marcado, desalojar al PSOE de la Junta tras casi cuatro décadas de poder ininterrumpido, sino que han conseguido reforzarse de forma notable de puertas adentro y también ante sus respectivos electorados. Y ganamos también todos porque el acceso de PP y Cs a la administración de la Junta permitirá la apertura de puertas y ventanas para que corra el aire fresco, como en cualquier casa.

Para los votantes de izquierda resulta decepcionante que, pasado más de un mes, los partidos a los que votaron -o no- no hayan hecho aún un análisis autocrítico de viva voz sobre lo actuado en los últimos años y que sus escasos comentarios hayan ido dirigidos a criticar la alianza de gobierno conformada. Las elecciones municipales permitirán que se abra ese debate y también la búsqueda de nuevos referentes, especialmente en el PSOE.

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