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Al sur del sur

Javier Chaparro

jchaparro@grupojoly.com

Desnudar al narco

Son unos tristes personajes que viven acojonados y tan pobres que no saben en qué gastarse el dinero

La criatura se hace llamar Mancloy, aunque ha saltado a la fama como el hijo de Camarón que hace apología del narcotráfico. "Yo soy de La Línea, soy de La Atunara, paso fardos por la noche y de madrugada", canturrea (mal) en un videoclip mientras se fuma un canuto. Con un poco de suerte, su trayectoria musical pasará fugaz. Hace algún tiempo ya que el tipo de personajes al que alude la canción de marras dejaron de gozar de cancha social y de ser recibidos con los brazos abiertos en los palcos de los campos de fútbol o en los restaurantes en los que entraban. La imagen de quienes se dedican al mundo de la droga y del contrabando carece de la épica de la que disfrutaron años atrás en determinados ambientes. Bastó con poner bien el foco sobre ellos para iluminarles y mostrarles desnudos, tal cual son. (Salvando las distancias, nos lo enseñaron antier, en los tiempos en los que ETA mataba a decenas de personas cada año, algunos veteranos del oficio periodístico como el fallecido Josemari Calleja, Gorka Landáburu o Iñaki Gabilondo. No se puede ni se deben poner cortinas al horror para taparlo; al contrario, hay que mostrarlo. Los terroristas no fueron jamás héroes ni gudaris salvadores de la patria, sino unos fanáticos hiperventilados que dejaron como único legado un rastro de sangre y dolor. Los hemos visto retratados a la perfección en La línea invisible, por cierto).

Las palabras acaban por conformar la realidad: los narcos ya no protagonizan "espectaculares huidas" de las fuerzas de seguridad ni residen en "grandiosas mansiones". Tan solo son unos tristes personajes que viven acojonados por temor a ser detenidos o ser atacados por bandas rivales, y tan pobres que no saben en qué gastarse los fajos de billetes que esconden en la cómoda, entre la ropa interior. Además de a los sanitarios por su tesón contra el coronavirus, los chavales tienen ahora por héroes a la Policía Nacional y a la Guardia Civil, entre otras cosas porque, desde que ambos cuerpos tienen suficientes medios materiales y humanos, son ellos los que están ganando de largo el pulso a las bandas criminales de la droga.

Huelga decir que el tal Mancloy no representa a La Línea, como tampoco lo hacen los energúmenos que hace un mes y medio apedrearon el autobús en el que fueron trasladados los ancianos de la residencia de Alcalá del Valle donde se había desatado un brote de coronavirus. Por eso, precisamente, es necesario dejar a todos ellos al descubierto. Las numerosísimas reacciones en contra del vídeo del supuesto rapero y, sobre todo, de los incidentes en torno a los viejecitos hospedados en la Residencia de Tiempo Libre deberían verse reflejadas este lunes, cuando esos abuelos emprenderán el viaje de regreso, una vez pasado el momento crítico del contagio. Qué mejor forma habría de entrar en la fase uno que decirles hasta siempre con el cariño que se merecen.

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