Campo Chico

Alberto Pérez de Vargas

Sexo y campaña

En las relaciones homosexuales, me decía un psiquiatra experto en estos temas, uno de los dos de la pareja desempeña el papel de mujer y el otro el de hombre. No estoy puesto en estos menesteres, ni sé ni tengo experiencia, de modo que no puedo entrar en detalles. Pero la afirmación del especialista me deja en la duda de si la homosexualidad sería una tendencia fallida hacia la sexualidad entendida como de ordinario. La pareja, considerada en términos de sexualidad, no ha sido diseñada, al parecer, por la naturaleza, para estar formada por personas del mismo sexo aparente, de modo que es una aproximación a lo ordinario; algo semejante a lo que en matemáticas se llama paso al límite. La homosexualidad traduciría una tendencia hacia lo que los partidarios de la ideología acomodada al sexo, llamarían heterosexualidad.

He estado siguiendo la campaña a las municipales en Algeciras; historias para dormir haylas a espuertas. Me interesó el debate que Cándido Romaguera condujo sabiamente el pasado día 17 en Radio Algeciras, entre el popular, José Ignacio Landaluce, y el socialista, Juan Lozano, y en las magníficas entrevistas que les hacen, respectivamente, Javier Chaparro y Raquel Montenegro en nuestro periódico. El seguimiento de la campaña en Europa Sur al respecto es, por otra parte, excelente. Bastaría prestarle atención para hacerse una idea de la personalidad de los candidatos y, cuando estos saben de lo que defienden, lo que no es muy común, del modelo que proponen sus partidos.

Da la impresión de que el límite es Landaluce y de que todo lo demás es una tendencia

Tienen que ver, créanme, lo uno y lo otro: el relato que he hecho de la homosexualidad y la campaña. Desde luego, fácilmente generalizable: el comunismo es una tendencia fallida con límite en el capitalismo; véase el comportamiento real de no pocos comunistas (los que pueden) en países de estructura social de mercado, por nada del mundo se irían a vivir a un país comunista. En estos pagos, da la impresión de que en el límite está Landaluce y de que todo lo demás es el paso al límite hacia lo que sería lo ordinario, en donde se ve fuerte y estabilizado, a pesar de su propia marca, a Landaluce. Algeciras nunca estuvo más limpia y en política cultural no hay precedentes, jamás se hizo tanto ni tan bien. La gestión cultural de la pasada coalición socialista-comunista, fue una monumental decepción. Tratándose de evidencias constatables, abundar en que se haría lo que ya se hace, descubre un conocimiento laxo de la realidad. Un síntoma que en nada favorece al que quiere hacer lo que ya hace el otro.

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