Campo Chico

Alberto Pérez de Vargas

Nutrientes para el esperpento

En la comarca tenemos eruditos de muy alta cualificación; pero como si nada. La comisión de errores es frecuente y se mantiene por los siglos de los siglos. A pesar de la insistencia de algún que otro ciudadano respetuoso con la historiografía y amante del rigor. A los errores se añaden los dislates; como eso de llamar Barrio de La Caridad a media Algeciras, incluyendo sin el menor rubor, a la mismísima Capilla de Europa, a la acera sur de la Plaza Alta y al Murillo, y dejando fuera por poco a la Iglesia de La Palma y a la Parroquia de San Isidro. Los periodistas no debieran contribuir a que esos desatinos se consagren, porque se harían cómplices del bastardeo histórico asumiendo el rol de víctimas de la ignorancia.

Ya he escrito varias veces acerca del error de situar en la calle Ancha la casa natal de José Luis Cano, cuya identificación con Algeciras y lo algecireño era bastante lasa. Pepe Vallecillo se puso de los nervios cuando, junto a mí en Madrid, le oyó decir en público que era de Málaga. Lo que puede tenerse por razonable; se había criado en Málaga, allí estudió y se hizo un hombre. Después se fue a Madrid y, más tarde, redescubrió sus orígenes. Hay por ahí algún libro en cuya solapa se refieren a él como “el poeta de Málaga”, y no pocos creen que sus Sonetos de la Bahía están dedicados a la de Cádiz. Cano nació en una casa situada en la esquina de la calle Convento con la Plaza Alta, frente a donde hoy está la cafetería lindante con el Casino. La casa de la calle Ancha era de unos tíos suyos y en ella se alojó de pequeño esporádicamente.

"Leo que la capilla de Europa estuvo alguna vez consagrada a San Bernardo; jamás fue así"

Leo ahora que la capilla de Europa estuvo consagrada a San Bernardo. Jamás fue así. Ya en 1709 se la aludía como de Nª Sª de Europa. La figura de San Bernardo en la hornacina es una ocurrencia reciente. El cortijo donde estaba la capilla lo heredó Bartolomé Luis Varela de su padre. Varela era regidor perpetuo de Gibraltar cuando la depredación anglo-holandesa y fue uno de los regidores que firmaron las capitulaciones el 4 de agosto de 1704. Uno de sus hijos, Luis Antonio, fue prebendado de la catedral de Málaga, y otro, Francisco José, capellán de la capilla de Europa. No tiene pues sentido decir “el cortijo de los Gálvez”, familia gibraltareña que no fue nunca su propietaria. A Varela “por un real despacho de 26 de junio de 1713, se le dio título de Corregidor de la ciudad de Gibraltar residente en su campo”, cargo que ejercía interinamente desde el anterior mes de diciembre”, me dice, entre otras cosas, Oteo, mi sabio amigo.

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