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Cajas de resonancia

Hay un electorado que no es pijo ni burgués ni engominado que está respondiendo al reclamo de Vox. Cuidado

Como mucha gente, yo también me creí que Vox iba a tener un excelente resultado en las elecciones del pasado domingo. Y lo creí en contra de mi propia intuición, que me decía que un partido ultraliberal en lo económico y sin un discurso claro contra las élites económicas o la UE -y que encima tiene posiciones sumamente retrógradas en materia de moral- no podría calar jamás entre un electorado mayoritario. Pero de algún modo me dejé contagiar por el ambiente de entusiasmo que los partidarios de Vox difundían por las redes sociales. Es incuestionable que el uso que ha hecho Vox de las redes sociales ha sido sobresaliente, pero a la hora de la verdad ese impacto no se ha traducido en votos suficientes. 23 diputados son un número considerable, sin duda, pero están muy lejos de los 60 o 70 que mucha gente daba por seguros.

Un partido que promete bajadas masivas de impuestos y que predica un ultraliberalismo económico que tiene muy poco que ver con la defensa del Estado del bienestar difícilmente tendrá éxito en nuestro país. Para que un ideario como el de Vox movilice a un gran número de votantes, es necesario un discurso mucho más abierto en lo moral y mucho más social en lo económico. Pero si Vox se centra en la defensa a rajatabla del aborto, en el tufillo homófobo, en la chulería y en el griterío patriótico -"Soy el novio de la muerte"-, difícilmente van a movilizar a uno de los países más abiertos y tolerantes del mundo. De momento, lo único que ha conseguido Vox es destruir a la derecha, y si las cosas siguen así, con un PP casi destruido y una extrema derecha matona y chulesca, la izquierda puede estar tranquila porque nadie va a amenazar su hegemonía en los próximos años.

De todos modos, hay que seguir con atención las bolsas de votos que Vox ha ido cosechando en algunas zonas muy alejadas de los clásicos barrios bien de las grandes ciudades. En la provincia de Huelva, por ejemplo, Vox se ha quedado a tan sólo 300 votos de Unidas Podemos. En Almería es tercera fuerza, igual que en Algeciras y en la Línea de la Concepción. Y esos datos no salen de las cajas de resonancia que se crean con la propaganda y los bulos difundidos por las redes sociales, sino de los datos reales de los recuentos de votos. Cuidado, porque hay un electorado que no es pijo ni burgués ni engominado que está respondiendo al reclamo de Vox. Cuidado.

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