Al sur del sur

Javier Chaparro

jchaparro@grupojoly.com

Ni menos ni más

La pandemia nos coloca ante la necesidad de ir hacia un concepto de desarrollo humano distinto al actual

Apuesto a que hemos sido más de uno quienes hemos tenido la sensación de volver a un pasado reciente al escuchar a Juanma Moreno, tras concluir la Conferencia de Presidentes celebrada en La Rioja: "Andalucía no quiere ser más que ninguna, pero tampoco menos". La UE ha concedido a España 140.000 millones de euros (72.000 de ellos como ayuda directa y el resto, como préstamos blandos) para que los invierta en la recuperación del país, cuya economía ha quedado hecho unos zorros a consecuencia del coronavirus. Y, como era previsible, en la reunión de presidentes regionales hubo más dentelladas que en un estanque de cocodrilos.

De ahí la frase de marras, cuya autoría debe corresponder en realidad a alguno de los asesores -algunos de ellos, brillantes- que en su día tuvo Manuel Chaves, en los tiempos en que su despacho se situaba donde hoy se ubica el de Moreno. Todo cambia para que todo permanezca igual, ya saben. También entonces se hablaba de la financiación de las autonomías, de cómo el Gobierno de Aznar se negaba a actualizar el censo de población para no tener que reconocer la incorporación a este de 400.000 andaluces, lo cual hubiera comportado un aumento del dinero en manos de la Junta. O de cómo el mismo Ejecutivo del PP solicitaba a Bruselas Fondos de Cohesión poniendo sobre la mesa las cifras de desempleo de Andalucía y luego utilizaba ese dinero para construir la M-40. Ni más ni menos que nadie, aunque casi siempre haya sido lo segundo. Los informes elaborados año a año por el profesor Ferraro demuestran que Andalucía, con alguna excepciones, tampoco se ha beneficiado de las inversiones directas del Estado de acuerdo a su número de habitantes, ya sea en materia de carreteras o de ferrocarriles. ¿Les suena?

Volviendo a La Rioja, del bello claustro de San Millán de la Cogoya solo salió satisfecho Íñigo Urkullu, quien antes de la cumbre ya había logrado de Pedro Sánchez la garantía de modificación del objetivo de déficit del País Vasco y una reunión de la Comisión Mixta del Concierto Económico, cuyos resultados son fáciles de vislumbrar. El presidente vasco, que hasta última hora había amagado con boicotear la reunión, fue el último en llegar pero el primero en sacar tajada: los Presupuestos de 2021 y la continuidad del Gobierno de España dependen de los votos del PNV.

En lo concerniente a esa reunión hay otro aspecto preocupante, más allá de la pelea de las cifras y de su indudable importancia: la ausencia de contenidos, qué hacer, en definitiva, con ese caudal de dinero. La pandemia nos coloca ante el espejo y ante la necesidad de ir hacia un concepto de desarrollo humano distinto por completo al actual, ligado -como apunta Arantza Montero, de Andalucía Bay- a conceptos como la ecología, la inclusión social y la digitalización como vía para la democratización del conocimiento.

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