En tránsito

Abolir

En términos económicos, no hay diferencias entre la prostitución ejercida por mujeres y la ejercida por gigolós y chaperos

Abolir" es un verbo extraño, y es probable que ninguno de nosotros lo haya usado en los últimos veinte o treinta años, si es que lo hemos usado alguna vez en nuestra vida. Si no fuera por la nueva ley -en trámite- que pretende "abolir la prostitución", ese curioso verbo no habría hecho acto de presencia en nuestras conversaciones. Así, a bote pronto, el verbo abolir me remite a uno de los últimos poemas de Gil de Biedma -y uno de los más crípticos-, Príncipe de Aquitania en su torre abolida. Y si no es por esa imagen de una torre abolida -derribada, claro-, abolir sólo nos remite a algunas frases hechas: "abolir la monarquía" o "abolir la esclavitud", por ejemplo. Por lo que he leído en un diccionario etimológico, abolir deriva del verbo latino "abolere", que significa "separar algo de su normal crecimiento o desarrollo". Posiblemente, este sentido de impedir el crecimiento sea el que han querido introducir los legisladores que pretenden "abolir la prostitución". Según nos aseguran, la ley no pretende prohibir la prostitución sino abolirla. A efectos prácticos, no tengo muy claro lo que se pretende.

¿Se va a impedir toda actividad sexual en la que intervenga el dinero? Y si es así, ¿se hará lo posible por "abolir" la prostitución femenina, que existe, y para ello basta recordar el papel de Richard Gere en American Gigolo? Porque cualquiera que conozca un poco el asunto sabe que hay enclaves africanos, sobre todo en Gambia y Senegal y Kenia, donde hay una boyante industria de prostitución masculina al servicio de las mujeres de mediana edad, que también practican el turismo sexual igual que hacen los varones en Tailandia o Camboya (o en la Cuba comunista, dicho sea de paso). Porque lo más lógico es pensar que esa clase de prostitución también se practica en nuestro país, ¿o no? ¿Y qué va a pasar con la prostitución homosexual entre varones y chaperos? ¿Se abolirá, sea eso lo que sea? ¿O únicamente se pretende abolir la prostitución que tenga como objeto a mujeres explotadas?

Son preguntas interesantes porque todas las variedades de la prostitución suponen una explotación económica de las personas que la ejercen. Y si únicamente se mide el argumento económico, no hay diferencias sustanciales entre la prostitución ejercida por mujeres y la ejercida por gigolós y chaperos. ¿O sí la hay? Deberíamos saberlo.

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